En Huánuco, diversos espacios de propiedad pública y privada permanecen sin uso efectivo, a pesar de la necesidad urgente de infraestructura en sectores clave como educación y salud. Esta situación no solo representa una oportunidad desperdiciada, sino también una omisión grave en la planificación urbana con sentido social.
Un caso emblemático es el del colegio El Amauta, cuya infraestructura requiere con urgencia una modernización integral. A ello se suma la situación del colegio Leoncio Prado, que necesita espacios adecuados para su equipo técnico y sistemas eléctricos. Mientras tanto, se discute una posible exoneración de 50 millones de soles en pagos de arbitraje relacionados con la Municipalidad de Huánuco en Puelles. Ese monto —de concretarse— podría tener un impacto significativo si se destinara a mejorar la calidad educativa mediante obras concretas.
Asimismo, el colegio Leoncio Prado posee terrenos en el jirón Bolívar que, con una visión estratégica, podrían ser utilizados para nuevas construcciones que fortalezcan la oferta educativa de la ciudad. Es incomprensible que estos espacios permanezcan subutilizados mientras miles de estudiantes asisten a clases en condiciones precarias.
También existen terrenos del mercado de Puelles y del Club Central —este último con cerca de 8,000 metros cuadrados en pleno centro urbano— que llevan años sin ser empleados para fines que beneficien a la comunidad. Estos espacios podrían acoger, por ejemplo, la construcción de institutos superiores o nuevos centros educativos que amplíen las oportunidades para los jóvenes de la región.
De igual forma, la Beneficencia Pública mantiene bajo su administración inmuebles sin uso definido, negando a instituciones como la Diresa la posibilidad de construir infraestructuras sanitarias más funcionales para atender a la población. En tiempos en que el acceso a la salud y la educación sigue siendo desigual, esta pasividad institucional resulta injustificable.
Reiteramos la necesidad de que las autoridades pertinentes —especialmente la Dirección Regional de Educación y las entidades responsables de bienes públicos— actúen con responsabilidad, visión de futuro y compromiso con el bien común. El suelo urbano debe dejar de ser patrimonio ocioso para convertirse en cimiento de desarrollo. No se trata solo de administrar propiedades, sino de convertirlas en espacios de progreso para Huánuco.




