En Huánuco, las voces de instituciones y colegios profesionales llevan meses clamando por atención e inversión real, pero al otro lado parecen no haber oídos. Dos años y cuatro meses han transcurrido desde el inicio de la actual gestión regional, y la región sigue esperando señales concretas de acción. Las promesas de campaña siguen sin materializarse, mientras los problemas estructurales se profundizan.
La paralización de obras se justifica, en parte, por las intensas lluvias que azotan la región desde hace cinco meses. Sin embargo, incluso en medio de la adversidad climática, es posible planificar, dialogar y, sobre todo, actuar. Las vías de comunicación están destruidas; los agricultores no pueden trasladar sus productos, los maestros no llegan a sus escuelas, y el personal de salud arriesga sus vidas para cumplir con su deber.
Los recursos asignados por el Estado, a través del Ministerio de Economía, no pueden seguir siendo devueltos por falta de ejecución. Es necesario trabajar con los dirigentes comunales y autoridades locales para canalizar esas partidas hacia proyectos viables, bien formulados y debidamente supervisados. Las carreteras, los centros educativos y los mercados no pueden seguir en espera. En distritos como Huánuco y Amarilis urge construir centros de abasto dignos para que los productores de la sierra y la selva puedan ofrecer sus productos sin intermediarios y en condiciones seguras.
El gobernador regional, Antonio Pulgar, debe tomar con mayor seriedad el uso del presupuesto. No se trata solo de anunciar obras como el parchado de calles del centro de Huánuco, sino de ejecutarlas con transparencia y en coordinación con los gobiernos municipales. La rivalidad institucional no puede convertirse en obstáculo para el desarrollo.
Asimismo, preocupa la situación en Raura, donde las comunidades campesinas se sienten traicionadas por el abandono de compromisos por parte de la empresa minera. Esta ruptura no solo afecta a los pobladores, sino también a las expectativas económicas de la región.
Es cierto que las lluvias dificultan las labores de construcción, pero también es cierto que se puede avanzar tomando las medidas técnicas necesarias. La población necesita ver que sus autoridades trabajan pensando en su bienestar, que se construyen escuelas para los niños, se habilitan centros de salud y se respalda a los agricultores con semillas y fertilizantes para mejorar sus cosechas.
El llamado es claro: señor gobernador, señor alcalde, dejen de lado las excusas y trabajen unidos. La región necesita gestión, no discursos. El futuro de Huánuco está en juego, y la ciudadanía no puede seguir siendo rehén de la inacción.




