Escrito por: DENESY PALACIOS JIMENEZ
En esta segunda vuelta, hablamos mucho de defender la “democracia”, pero es importante saber qué significa democracia o el “gobierno del pueblo”. Es decir, es el pueblo quien debe tomar las decisiones, por lo tanto, implica que cada uno de sus miembros está en capacidad y debe tener las condiciones necesarias para participar libremente en todo tipo de decisión, desde el barrio hasta el gobierno central. Es por eso que vivir en democracia implica que cada uno de nosotros tenga el derecho y el deber de participar en las decisiones sustanciales que permitan el manejo de una mejor sociedad.
Por otra parte, lo que se debe mostrar son los modelos económicos, que son los que se implementan en los gobiernos que asumen el poder; por una parte tenemos el modelo económico global neoliberal, que es el que se ha venido implementando y que ha dejado al margen al gran sector de la población peruana; luego tenemos el modelo económico capitalista estatal y paraestatal, donde es el Estado el que asume el papel capitalista, y finalmente tenemos el modelo de autosuficiencia local sobre la base de la autogestión social.
En el Perú, venimos arrastrando dos problemas muy grandes, uno de ellos es la desigualdad y el otro es la corrupción. Si dentro de la agenda política no se está considerando, estos tres aspectos, me refiero a que debemos tener claridad, lo que es la democracia, la cual no significa dejar de lado del interior del país y a este gran sector de la población, que ha estado al margen de las agendas públicas; el otro aspecto es ver cuál es el modelo económico que vamos a implementar a partir de este Bicentenario, porque si es el actual modelo económico, significa mantener el statu quo, entonces poco valen los debates de los candidatos, si vamos a tener más de lo mismo, o si cuando se toma el poder la hoja de ruta varía y se hace lo contrario, e incluso se atropellará a la misma democracia , porque surgen los fascismos, las dictaduras, se concentra el poder en el ejecutivo; y el tercer aspecto a considerar es cómo vamos atacar estos grandes problemas con respecto a las desigualdades y la corrupción que atraviesa los diversos niveles, pues gran parte de los capitales se pierde en ella, y es por eso que no se puede atender a los sectores más vulnerables y a los peruanos más necesitados.
Si verdaderamente queremos defender la democracia, no puede haber los bombardeos y guerra sucia, más de una parte que de otra, por parte de los candidatos, me refiero a la forma como algunos medios de comunicación masivos, especialmente capitalinos, inciden en deteriorar la imagen del candidato que viene del interior del país, se ve como que todos se han unido para hacer una campaña demoledora al candidato, y hacerse de la vista gorda frente a la otra candidata, nos hace recordar cuando años atrás aparecieron los diarios llamados “chicha”, hacían ese papel de terrorismo psicológico.
Se le achaca al candidato de sembrar odios; sin embargo, lo que se ha visto en una manifestación pública por parte de uno de los aliados de la candidata al pedir la muerte del contendor, significa sembrar odios, puesto que es lo máximo que atenta contra la humanidad y el humanismo, y no se debe permitir ese tipo de acciones, pues son una provocación hacia la violencia, cuando lo que queremos es la paz y el desarrollo.
Al parecer, la desesperación está llegando a la cúspide, por quienes sostienen este modelo que ha entrado en crisis y está colapsando, acá en el Perú, la Pandemia del Covid ha dejado al descubierto las falencias de este sistema; conocemos que a mayor acción hay mayor reacción, por eso el pueblo ya no cree más en este fenómeno psicosocial, sino que demandan que el Estado juegue el rol promotor, regulador y de fiscalización, considerando que somos un país muy dividido y muy desigual, por lo tanto se requieren políticas públicas diferenciadas y focalizadas; y por otro lado, una lucha frontal contra la corrupción, no podemos tapar la luz con un dedo.




