Universidad y ciclo cero escenarios ante la propuesta de Peru Libre

La accesibilidad universitaria en Perú se encuentra en un punto crítico, con una serie de iniciativas legislativas que buscan reformar los mecanismos de ingreso. En los últimos cuatro años, el Congreso ha debatido al menos nueve proyectos de ley, todos impulsados por la bancada de Perú Libre, que proponen modificaciones significativas al proceso de admisión a las universidades del país. Estas propuestas, según sus promotores, tienen como objetivo democratizar el acceso a la educación superior y ampliar las oportunidades para los jóvenes peruanos. Sin embargo, estas iniciativas han generado un amplio debate y controversia, particularmente en lo que respecta a su impacto en la calidad educativa y la sostenibilidad financiera de las instituciones universitarias.

Según la investigación publicada por El Comercio, el proyecto más reciente, conocido como ‘Ciclo Cero’, ha superado la etapa de la Comisión de Educación con 14 votos a favor y se prepara para ser discutido en el Pleno del Congreso. Esta propuesta, que agrupa las iniciativas 7726, 7998 y 10114, lideradas por los congresistas Waldemar Cerrón y Segundo Montalvo, plantea la implementación de un semestre académico preparatorio obligatorio en todas las universidades, tanto públicas como privadas.

Para acceder a este ‘Ciclo Cero’, los estudiantes únicamente tendrían que presentar una constancia de estudios secundarios y realizar un único pago equivalente al 5% de una Unidad Impositiva Tributaria (UIT), es decir, S/ 267,50. Este modelo de admisión contrasta con los sistemas tradicionales basados en exámenes de alta exigencia, que históricamente han sido el principal filtro para ingresar a las universidades peruanas. Desde 2021, se han presentado siete proyectos de ley adicionales que abogan por el ingreso libre a las universidades públicas, incluyendo una propuesta del Consejo de Ministros durante el gobierno de Pedro Castillo.

La comunidad académica ha expresado un rechazo casi unánime al ‘Ciclo Cero’, argumentando que representa una amenaza para la calidad de la educación superior y que no garantiza una mejora real en las oportunidades de acceso. Luis Lescano, presidente del Consejo Nacional de Educación (CNE), ha advertido que la implementación de este ciclo académico adicional implicaría un aumento en los gastos de las universidades públicas, las cuales ya operan con presupuestos limitados. La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), por ejemplo, ha señalado que el dictamen no considera la respectiva previsión presupuestal ni un sustento técnico adecuado, poniendo en riesgo los procesos de admisión meritocráticos que permiten seleccionar a los estudiantes con mejor rendimiento.

La Asociación Nacional de Universidades Públicas del Perú (ANUPP) estima que el ‘Ciclo Cero’ podría reducir en más de 350 millones de soles los recursos directamente recaudados por las universidades públicas, además de obligarlas a realizar una inversión de 850 millones de soles solo para la formación académica, sin contar los costos de infraestructura. Esta redistribución de recursos podría afectar el desarrollo de otras actividades universitarias esenciales, como la investigación y la extensión universitaria. Ricardo Cuenca, ex ministro de Educación e Investigador del Instituto de Estudios Peruanos, ha señalado que la falta de análisis técnico del dictamen podría incrementar las limitaciones de acceso a la educación superior en lugar de mejorarla.

Expertos en educación también advierten sobre la posible creación de una brecha en el aprendizaje de los estudiantes al eliminar la meritocracia del proceso de admisión. En lugar de implementar medidas como el ‘Ciclo Cero’, el Pacto por la Educación de Calidad, que agrupa a 32 gremios y asociaciones empresariales, considera que los esfuerzos del Estado deberían centrarse en fortalecer la educación secundaria y mejorar el rendimiento académico de los jóvenes, así como en brindar mayores recursos a las universidades públicas licenciadas y fortalecer el sistema de becas públicas. Asimismo, Lescano ha criticado que no se estén considerando los efectos de alargar las carreras universitarias al añadir un ciclo adicional con cursos que ya forman parte de los programas académicos. En definitiva, el debate sobre el acceso a la educación superior en Perú continúa abierto, con múltiples actores y perspectivas que buscan encontrar soluciones que equilibren la inclusión y la calidad educativa.