Nadie tiene la salud comprada. Ya sea por cosas de la edad o por el trajín de la vida, en algún momento uno puede enfermarse y llegar al hospital EsSalud de Huánuco por alguna dolencia y en el mejor de los casos ser atendido en sus estrechos pasillos llenos de camillas y mezclados con otros enfermos, exponiéndose a contraer alguna enfermedad intrahospitalaria. Atenderse en EsSalud es una experiencia temeraria, peor aún si es de noche.
Para empezar, se ingresa con mucha dificultad por entre decenas de dolientes y familiares que acompañan a los pacientes, y esto es entendible. El sistema de atención de emergencias es uno de los más burocráticos que pueden existir. La odisea de ser atendido empieza con el área de triaje, fase ineludible por la que tiene que pasar, así que tenga su DNI a la mano y no se le ocurra olvidarlo porque no lo atenderán así se esté retorciendo de dolor. Una vez pasado triaje, el paciente o de lo contrario un familiar, debe acercarse a una ventanilla con el DNI y un trozo de papel que te ha sido entregado previamente para poder pedir la ficha médica.
Hasta ahí todo bien, sin embargo, muchas veces en esa ventanilla solo atiende una persona que para mala suerte de los enfermos no demostrará la más mínima simpatía, empatía o amabilidad con nadie y se tomará tiempo todo el tiempo del mundo para hacer su labor. Después a esperar su turno por largos minutos. El enfermo tendrá que esperar nuevamente otro turno para ser atendido por el médico de guardia. Si por suerte uno se encuentra con algún médico conocido que labora en ese nosocomio, éste tal vez le podría agilizar el trámite y ahorrar mucho sufrimiento al paciente.
Debido a que las fuerzas le fallaban a un paciente, lo sentaron en una silla de ruedas sin los pedales para descansar los pies ni de las braceras para poner los brazos, solo quedaban los tornillos oxidados como recuerdo de que en alguna vez sostenían una madera. Estas molestias aumentan más las dolencias, y uno como asegurado se pone a pensar: ¿es que la economía de esta institución está quebrada? ¿Dónde están las aportaciones mensuales? ¿Solo Lima es la beneficiada y se olvidan de Huánuco? ¿Es que ningún director se preocupó por pedir o exigir mejoras? Parece que todo este tiempo nos han estado cojudeando y lo del nuevo hospital es solo más de lo mismo, solo un cuento.
El personal de enfermeras, auxiliares y médicos hacen lo imposible por atender. En el colmo, un médico tiene que atender en una esquina del pasillo de la recepción, con cierta indiferencia y contagiado del ambiente, y solo atina a recetar algunos medicamentos o calmantes, como paliativos para salir del apuro.
Este hospital, si se le puede llamar tal, de seguro no existe en el inventario nacional del centralismo. Huánuco a nadie interesa, ¿Qué congresista hace algo por la salud de este pueblo? Lo que debemos hacer es protestar, el pueblo debe despertar y salir a reclamar nuestros derechos en las calles, con paros, pacíficamente claro, y demostrar que Huánuco existe y necesita también la presencia del Estado.



