Imaginémonos por un momento en los zapatos de los más de 1500 habitantes de la Comunidad Campesina Tres de Mayo de Andas Chico, en Yarumayo-Huánuco. Imaginemos que necesitamos atención médica básica o un simple tratamiento dental, pero nos enfrentamos a la amarga realidad de que nuestros servicios esenciales de salud han sido eliminados sin previo aviso. Imaginemos el nivel de frustración, miedo y desesperanza que esto genera en cada individuo, en cada familia, en cada vida que depende de estos servicios.
La reciente desaparición de la plaza de odontología en el centro de salud local es más que un incidente aislado; es un golpe al corazón de esta comunidad. Cuando las autoridades locales, como Gerardo Lugo Serna y Marco Cornelio Fernández, expresan su profunda preocupación, no es solo un acto de liderazgo, es también un clamor humano que pide respeto, dignidad y soluciones concretas.
Es desconcertante que, pese a las repetidas visitas a la Dirección Regional de Salud y las promesas de solución en un lapso de 72 horas, la comunidad sigue sin obtener respuestas ni soluciones. Es más, la ausencia de un médico general suma otra capa de preocupación a este ya complicado escenario. Es completamente inaceptable que las personas deban movilizarse a otro lugar, con todos los costos y complicaciones que eso implica, para recibir atención médica básica.
Este llamado de atención no debe ser tomado a la ligera. No podemos pasar por alto el compromiso y la valentía de esta comunidad que, cansada de las promesas sin cumplir, está dispuesta a tomar medidas drásticas para hacerse escuchar. Después de 12 años de una estabilidad relativa en los servicios médicos, se merecen más que respuestas burocráticas: se merecen acciones inmediatas y significativas.
El núcleo del problema va más allá de la mera reinstauración de un servicio. Reside en la necesidad de una gestión eficiente, transparente y, sobre todo, humana. La salud es un derecho básico que no puede ser ignorado o trivializado. Las autoridades sanitarias deben entender que sus decisiones, o la falta de ellas, tienen un impacto directo en la vida de las personas.
Esperamos que esta situación se resuelva con la urgencia y la empatía que merece. Porque hoy es Tres de Mayo en Yarumayo-Huánuco, pero mañana podría ser cualquier otra comunidad de Huánuco. Y la pregunta es, ¿Estamos preparados como sociedad para asegurar que nadie sea dejado atrás?




