El reciente incendio en la pollería “El Viajero” de Huánuco es un recordatorio estremecedor de los peligros inherentes a la informalidad y la falta de cumplimiento con las normativas de seguridad y defensa civil. Si bien es alentador que nadie resultó herido, este incidente podría haber tenido consecuencias mucho más graves si hubiese ocurrido en horas de alta afluencia de público.
Milagros Saabrera Caqui, encargada de la subgerencia de Gestión de Riesgo y Defensa Civil de la municipalidad provincial de Huánuco, reveló algo alarmante: el certificado de defensa civil del establecimiento estaba vencido. Este no es un caso aislado. Muchos otros locales comerciales también están funcionando con documentación caducada o directamente sin certificación, poniendo en riesgo la integridad física de los ciudadanos y empleados.
Esta situación ilustra un problema más amplio que afecta no solo a Huánuco sino al país en general. La informalidad y la falta de supervisión y sanciones adecuadas han creado un ambiente peligroso donde las tragedias están a la orden del día. En una ciudad que está creciendo y diversificando sus negocios, es crucial que las autoridades intensifiquen los esfuerzos para garantizar la seguridad de sus habitantes.
Es esperanzador escuchar que se llevarán a cabo operativos para prevenir futuros incidentes. Pero, ¿será suficiente? La población merece un compromiso más fuerte y continuado para regularizar la situación de los comercios y para imponer sanciones a quienes incumplan con las normativas. No podemos esperar a que ocurran más desgracias para actuar. La cultura de la prevención debe ser adoptada no solo por las autoridades sino por cada ciudadano y cada empresario.
Por eso, como ciudadanos preocupados, instamos a las autoridades a que intensifiquen los esfuerzos en la regularización y en la aplicación de sanciones para quienes incumplen con las normas de seguridad. La vida de las personas no tiene precio y cada paso que se dé en la dirección de garantizar su integridad es un deber irrenunciable para quienes tienen en sus manos el poder de hacerlo.
La seguridad es una responsabilidad compartida que requiere la acción inmediata de todos los involucrados. No podemos permitir que la indiferencia y la informalidad continúen siendo la norma en nuestros espacios públicos y comerciales. Apreciamos la labor de los funcionarios que están trabajando en estos temas, pero es vital que estos esfuerzos sean constantes, visibles y efectivos. Esperamos que el incidente en la pollería “El Viajero” sirva como una llamada de atención para evitar futuras tragedias y para construir una ciudad más segura y responsable.




