Un tal Juan Ponce Vidal

Juan Antonio Ponce Vidal, nació en Huánuco en 1928, falleció en la ciudad de Lima en 1989. Profesor, abogado, escritor, poeta, periodista, ensayista y político. Desempeñó los cargos de concejal (regidor) de Huánuco, decano del colegio de periodistas, entre otros. Entre sus libros más importantes se encuentran: Ciudad de los vientos, Nosotros los de Huánuco y El Survey del potencial económico y cultural de Huánuco.

En este mes de las letras, la Biblioteca Pública Municipal de Huánuco organiza la Feria Virtual “Mi biblioteca huanuqueña”, con este motivo, el reconocido escritor y periodista Edmundo Panay ha brindado un interesante testimonio sobre la vida y obra de Juan Ponce Vidal. A continuación compartimos con ustedes pequeños fragmentos de tan importante evento.

“Esta noche, tenemos un encuentro con una personalidad muy especial en la vida de Huánuco, nos estamos refiriendo a Juan Ponce Vidal, era un tipo excepcional, abogado, profesor, periodista, su personalidad estaba configurada justamente por el ejercicio de estas tres actividades en diferentes circunstancias. Era un todo fundamental, dirigido y motivado por una inquietud que era la que se constituía en el motor de su existencia, Huánuco. Todos su objetivos y proyectos eran Huánuco”, recordó Edmundo Panay al iniciar su testimonio.

Tenía una personalidad polifacética, lo conocí cuando era alumno en la G.U.E. Leoncio Prado, particularmente, yo estaba inscrito en el club del periodismo y a ese club vino a asesorar Juan Ponce Vidal. A la par de su labor de asesoría, ejercía el periodismo dentro del colegio. Allí, al poco tiempo de su llegada, editó la revista “Semana” en coordinación con el director del colegio, el Sr. Artemio Moscol.

En su testimonio, Edmundo Panay ha descrito a Juan Ponce en sus diversas facetas, como abogado contó la siguiente anécdota: “Un buen día nos encontramos en la calle. Nos saludamos y me dijo: “acá estoy muriendo, es la miseria la que litiga”. Sabemos que Juan Ponce Vidal era “el abogado de los pobres”, había circunstancias y oportunidades en las que él pagaba a sus litigantes la papeleta que tiene que abonarse para el trámite de un recurso judicial”.

Junto con estas actividades de profesor, periodista y abogado agregaba la actividad de político, era militante conspicuo del partido aprista. Por el que llegó a ser concejal de la Municipalidad de Huánuco y desde ahí impulsó una serie de actividades culturales y periodísticas.

Dentro de ellas editaría: “El Survey del potencial económico y cultural de Huánuco”, un trabajo importante, aquí renace información vinculada a los archivos de la municipalidad del siglo XIX.  

Se abocó con especial empeño y dedicación persistente en la gestión para crear la casa de la cultura de Huánuco, movió cielo y tierra y consiguió que se hiciera realidad este anhelo, logrando que el presidente de la república Fernando Belaunde viniera a Huánuco a inaugurar la casa de la cultura.

Tenía una imaginación prodigiosa, un día cogió la pluma y se decidió a escribir y eligió el ensayo, dio lugar a su obra titulada “Ciudad de los vientos”, una obra en la que reproduce la historia de Huánuco en literatura y su obra de mayor significación, “Nosotros los de Huánuco”, aquí alberga en su contenido sucesos históricos significativos para la historia de Huánuco como la revolución de 1812.

Juan Ponce Vidal tuvo también actuación especial en el caso de Gabriel Aguilar y Nalvarte. Indagando encontró el libro titulado “La emancipación y república”, que decía que Mateo Aguilar, fue un oscuro minero que se inmoló con Ubaldo Zevallos en un acto de subversión contra la corona española. Mateo Aguilar era Gabriel Aguilar Nalvarte y no era un oscuro minero, sino un minerólogo.

Entonces el Dr. Juan Ponce Vidal hizo publicaciones en su diario “Semana” emplazando a Gustavo Pons Muzzo (autor del libro mencionado) a rectificarse. Entonces entró a tallar José Varallanos y al año siguiente los textos escolares correspondientes a la emancipación y la historia del Perú tenían bien puesto el nombre de Gabriel Aguilar y Nalvarte y Ubalde Zevallos, esa gestión la movilizó Juan Ponce Vidal.

Tenía una serie de detalles, que parecían raros a veces, era fantástico, llegaba a la utopía y cuando le decías eso es utópico señor, decía:” todos tenemos derecho a soñar”. Tenía también algunas frases muy especiales como: “La causa del bien se cuida sola”, “El gobierno central es irrespetuoso, dice que nos tiene respeto, mentira, nosotros queremos respeto activo”.

“Era dicharachero, conversador, caballero, señor dialogante, soñador incurable, de espíritu noble”. Así ha descrito Edmundo Panay Lazo, a un gran luchador social y valiente defensor de la verdad histórica de su tierra.

 Por: Iraldia Loyola