Un proyecto para clasificar los huevos por la crianza de las gallinas causa polémica

La discusión sobre el **etiquetado** de huevos según el sistema de crianza de las gallinas ponedoras ha escalado a nivel legislativo, generando un debate significativo en el sector avícola peruano. Esta iniciativa busca transparentar la información al consumidor, permitiéndole elegir huevos producidos bajo distintos estándares de bienestar animal, un tema que ha cobrado relevancia a nivel global ante la creciente demanda por productos más éticos y sostenibles. La propuesta, actualmente en análisis en la Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso, podría transformar la forma en que se comercializan los huevos en el país.

Según la investigación publicada por Gestión, el proyecto de ley N° 10677/2024-CR, impulsado por la congresista Sigrid Bazán, propone diferenciar el etiquetado de los huevos en tres categorías principales: “jaula”, “corral” (criadas en galpones) y “pastoreo” (criadas al aire libre), buscando informar de forma clara sobre las condiciones de producción.

La finalidad principal del proyecto, según su exposición de motivos, es empoderar al consumidor, brindándole datos precisos sobre el origen de los huevos y las condiciones en las que las gallinas fueron criadas. Esto permitiría a los ciudadanos tomar decisiones de compra informadas, favoreciendo aquellos productores que implementen prácticas de mayor bienestar animal. Este cambio podría influir en la dinámica del mercado, incentivando a más productores a adoptar sistemas de crianza alternativos a las jaulas, actualmente el método predominante en Perú.

Sin embargo, la posible implementación de esta normativa ha generado preocupación en el Midagri. Víctor Rodríguez, director general de la dirección general de desarrollo ganadero, advirtió que los costos asociados al etiquetado podrían incrementarse hasta un 50%, afectando principalmente a los pequeños productores. Esta situación, según Rodríguez, podría llevar a la desaparición de muchos de ellos, ya que carecen de la infraestructura y los recursos necesarios para implementar sistemas de empaquetado y etiquetado diferenciado. En contraparte, los productores que ya practican la crianza al aire libre podrían verse beneficiados, al tener ya implementadas prácticas voluntarias de diferenciación en el empaquetado.

El director general de insumos agropecuarios e inocuidad agroalimentaria del Senasa, Josué Carrasco, resaltó la importancia de considerar la realidad del sector avícola peruano, donde el 88% de las granjas pertenecen a pequeños productores, con un volumen de producción significativo, alcanzando los 684 millones de huevos mensuales provenientes de unas 490 granjas comerciales. Carrasco advirtió que, al comercializarse el 90% de los huevos a granel, la obligatoriedad del etiquetado podría resultar inviable, excluyendo a los pequeños productores del mercado y trasladando los costos adicionales al consumidor final.

Ante estas objeciones, la congresista Bazán propuso un cuarto intermedio para modificar el predictamen y eximir a los pequeños productores de la obligación del etiquetado, buscando un equilibrio entre el derecho del consumidor a la información y la viabilidad económica de los productores. La votación final del predictamen se realizará en una próxima sesión de la Comisión de Defensa del Consumidor.

Sandra Lopes, directora ejecutiva de Compromiso Verde, destacó que el etiquetado de huevos según el tipo de crianza es una tendencia global, ya implementada en países como Brasil y varios de Europa. Subrayó el caso de Inglaterra, donde la preferencia de los consumidores por huevos de gallinas criadas en libertad ha prácticamente eliminado la oferta de huevos provenientes de gallinas enjauladas. Además, enfatizó que importantes empresas del sector alimentario, como cadenas de restaurantes y hoteles, se han comprometido a adquirir únicamente huevos de gallinas libres de jaulas, anticipando un futuro donde este tipo de producción será predominante.