Un papa con historia en el Perú: alegría y emoción por el pasado chiclayano de Juan XVI

La designación de León XIV como nuevo Papa ha despertado una oleada de emoción en el país. Aunque no nació en suelo peruano ni representa oficialmente al país andino, su estrecha relación con la ciudad de Chiclayo ha generado un profundo sentimiento de orgullo nacional. La noticia fue recibida con lágrimas y júbilo, tanto en Perú como en la Plaza San Pedro de Roma, donde miles de fieles esperaban la fumata blanca.


León XIV, quien durante varios años sirvió como arzobispo en la diócesis de Chiclayo, ha sido elegido como máxima autoridad de la Iglesia Católica. En sus primeras palabras públicas como pontífice, no olvidó el país que lo acogió pastoralmente. “A mi querido Chiclayo en Perú”, dijo emocionado, gesto que rápidamente se volvió viral en redes y medios peruanos.


Durante su labor episcopal, León XIV desarrolló una cercana relación con las comunidades del norte del país. Su paso por Chiclayo, y anteriormente por zonas como Huánuco, dejó huellas indelebles entre los fieles. Para muchos peruanos católicos, el hecho de que un papa haya servido en parroquias nacionales representa una cercanía simbólica con el Vaticano pocas veces vista.


Aunque la Santa Sede no elige representantes por país, sino por trayectoria eclesiástica y espiritual, el recuerdo de su trabajo en el Perú ha tocado una fibra profunda. “Lo sentimos nuestro”, comentó una vecina de Chiclayo entrevistada por radio local. “Él caminó por nuestras calles, conoció nuestras necesidades, y ahora dirige a la Iglesia entera”.


Las muestras de afecto no se han limitado al Vaticano. En Chiclayo, fieles organizaron vigilias, misas de acción de gracias y caravanas en honor a quien consideran “el papa de corazón peruano”. Diversas iglesias han colocado imágenes de León XIV, resaltando su tiempo como servidor pastoral en la región.
Las reacciones también se replicaron en otras ciudades del país. Desde Huánuco, donde se le recuerda por misiones y jornadas eclesiales, hasta Lima y Cusco, donde líderes católicos valoraron su cercanía con las comunidades más humildes.


La elección de León XIV marca una nueva etapa para el Vaticano, pero también un motivo de esperanza renovada para muchas comunidades peruanas que lo recuerdan como un pastor comprometido con los más necesitados.