Un metaanálisis evidencia el aumento de peso tras la interrupción de fármacos para el control de la obesidad

La obesidad, un problema de salud pública global en constante crecimiento, enfrenta un nuevo revés: un metaanálisis reciente revela que los pacientes que recurren a fármacos para perder peso a menudo experimentan un indeseado rebote tras suspender la medicación. Este hallazgo, publicado en la revista BMC Medicine, subraya la complejidad del manejo a largo plazo de esta enfermedad y la necesidad de estrategias más integrales que aborden las causas subyacentes del aumento de peso.

Según la investigación publicada por BMC Medicine, aunque la magnitud del peso recuperado difiere según el fármaco utilizado, existe una tendencia generalizada a recuperar kilos tras la finalización del tratamiento farmacológico.

El estudio, liderado por Xiaoling Cai, Linong Ji y su equipo del Hospital Popular de la Universidad de Pekín, analizó datos de 1.574 pacientes en grupos de tratamiento y 893 en grupos de control, provenientes de 11 estudios internacionales. Estos ensayos investigaron los cambios de peso en pacientes después de interrumpir medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para el tratamiento de la obesidad. Entre estos fármacos se encuentran el orlistat, la fentermina-topiramato y la semaglutida. La FDA, recordemos, aprobó en 1999 el Orlistat, siendo el primer fármaco de venta libre para tratar la obesidad.

El análisis de los investigadores chinos se centró en evaluar las modificaciones tanto en el peso corporal como en el índice de masa corporal (IMC) tras la suspensión de los fármacos. Se tomaron en cuenta diversos factores que podrían influir en los resultados, como el tipo específico de medicación utilizada, la presencia o ausencia de diabetes en los pacientes y la implementación de cambios en el estilo de vida, incluyendo ajustes en la dieta y la práctica de ejercicio físico. Es importante destacar que seis de los once estudios incluidos en el metaanálisis se enfocaron en los agonistas del receptor GLP-1, fármacos que han demostrado ser efectivos tanto en el tratamiento de la diabetes tipo 2 como en la obesidad.

Los resultados del metaanálisis revelaron que, si bien los fármacos para la obesidad se asociaron con una pérdida de peso significativa durante su uso, tras la interrupción del tratamiento se observó una recuperación progresiva del peso a partir de las ocho semanas, proceso que continuó durante un promedio de 20 semanas antes de estabilizarse. En algunos casos, la recuperación del peso perdido fue considerable, como se evidenció en participantes que recibieron tirzepatide durante 36 semanas y luego fueron cambiados a un placebo, recuperando casi la mitad del peso que habían perdido.

Los autores del estudio resaltan que la cantidad de peso recuperado varía en función de factores como el tipo de medicamento utilizado y la constancia en el mantenimiento de cambios en el estilo de vida. Además, reconocen que la ausencia de estudios sobre intervenciones en el estilo de vida y cirugía bariátrica limita la comparación de los diferentes enfoques para la pérdida de peso. No obstante, señalan que la recuperación de peso también se ha reportado con otros métodos para tratar la obesidad, como el bypass gástrico y la gastroplastia vertical con banda.

Ante estos hallazgos, los investigadores enfatizan la necesidad de realizar estudios con un seguimiento más prolongado para comprender a fondo los factores que contribuyen a los cambios de peso tras la suspensión de los tratamientos farmacológicos para la obesidad. En palabras de los autores, se requieren investigaciones adicionales para dilucidar los mecanismos subyacentes y desarrollar estrategias más efectivas para el manejo a largo plazo del peso corporal.