La reciente negativa de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) a recibir a las autoridades de Huánuco ha encendido nuevamente la chispa de la indignación en nuestra región. Sin embargo, este desaire no es más que el último episodio de una larga historia de postergación y abandono que nuestra querida tierra ha sufrido durante décadas, independientemente de quién ocupe el sillón regional o provincial.
Es crucial entender que la frustración que hoy sentimos no es producto de un solo incidente, sino el resultado acumulado de años de promesas incumplidas y atención insuficiente. La carretera central, nuestra principal vía de comunicación, lleva más de 15 años sin recibir el mantenimiento adecuado, poniendo en riesgo diario la vida de nuestros ciudadanos. La tan necesaria carretera Ambo-Yanahuanca, que podría impulsar nuestro desarrollo económico conectándonos con el megapuerto de Chancay, sigue siendo un sueño lejano. Nuestros centros de salud, escuelas y sistemas de agua potable en zonas alejadas claman por una atención que nunca llega.
Es importante resaltar que esta situación trasciende las figuras políticas del momento. Si bien es cierto que el gobernador regional, Antonio Pulgar Lucas, ha mantenido una relación cercana con la presidenta Dina Boluarte en el pasado, se podría decir que estamos ante un cambio de rumbo hacia una postura más confrontacional. Según algunos analistas con los que hemos podido conversar, sugieren que esta nueva actitud podría intensificarse a medida que nos acercamos al próximo periodo electoral.
No obstante, debemos ser cautelosos y no permitir que las dinámicas políticas o los intereses electorales nublen nuestro juicio o desvíen nuestra atención de lo verdaderamente importante: el desarrollo integral y sostenible de Huánuco. Nuestras demandas no son caprichos políticos, sino necesidades urgentes que afectan la calidad de vida de todos los huanuqueños.
En lugar de caer en la trampa de la confrontación estéril o dejarnos llevar por la frustración momentánea, es momento de que Huánuco adopte una estrategia más sofisticada y efectiva.
Por otro lado, tanto el gobierno regional como local, hasta el momento no han logrado realizar ninguna obra de envergadura, a pesar de tener todos los recursos para hacerlo, lo cual es preocupante.
El desarrollo de Huánuco es una responsabilidad compartida. Mientras exigimos la atención que merecemos del gobierno central, las autoridades de Huánuco deben de demostrar con acciones que también buscan ese progreso de nuestra región que tanto nos falta.




