Un llamado a la acción ante la crisis de desigualdad 

La crisis en Perú se agudiza y la región de Huánuco ilustra con desgarradora claridad la negligencia gubernamental. Con 53 distritos declarados en emergencia y en estado de abandono, la situación demanda atención inmediata. Estas áreas, particularmente desatendidas en servicios básicos de salud y educación, evidencian la concentración de recursos en la capital de la región, mientras los distritos más remotos languidecen en el olvido.

El fallecimiento del congresista Nano García, quien expuso la deplorable situación de los centros de salud nacionales, la misma que afronta millones de peruanos en su día a día. Esto debería servir como un despertar para la presidenta y los congresistas. Urge dirigir esfuerzos a los distritos más necesitados, especialmente aquejados por el fenómeno del Niño y otras calamidades naturales, que hacen aún más crítica su situación.

La atención médica es particularmente alarmante: mientras la capital regional cuenta con centros de salud insuficientemente dotados de personal, los distritos más alejados sufren con centros que apenas funcionan entre 6 y 8 horas al día. La indiferencia gubernamental hacia estas áreas está costando vidas en un Perú que ha visto aumentar su población a casi 40 millones, sin considerar la influencia de la migración desde países como Venezuela y Colombia.

Esta migración también añade presión a un sistema ya fracturado, particularmente en el ámbito de la seguridad. Según IMPE, más de 3000 ciudadanos extranjeros se encuentran en penales peruanos, lo que supone un costo adicional para un Estado ya sobrecargado.

El gerente Antonio Mendoza, del Gobierno Regional de Gestión de Riesgos y Desastres, ha reconocido que tiempos difíciles se aproximan. Con recursos insuficientes para atender las necesidades básicas, incluidas carreteras, escuelas y centros de salud, se tocan todas las puertas ministeriales en busca de ayuda. Además, la llegada de la temporada de lluvias y las variaciones climáticas amenazan tanto a la infraestructura de la región como a su base agrícola.

El panorama es sombrío: inflación creciente, pobreza en aumento y una crisis que se intensifica. Es vital que el gobierno actúe con premura y decisión para prevenir futuros desastres y aliviar la ya dolorosa situación de los distritos más desprotegidos de Huánuco. Este es el momento para que las autoridades demuestren su compromiso con el bienestar de todos los peruanos, no solo aquellos que habitan en las áreas más favorecidas. El tiempo para la acción es ahora; las consecuencias de la inacción podrían ser irreparables.