El Hombre Que Se Dejo Morder 200 Veces Por Serpientes Para Crear Un Antidoto Universal
El Hombre Que Se Dejo Morder 200 Veces Por Serpientes Para Crear Un Antidoto Universal

Un hombre se sometió a 200 mordeduras de serpiente para obtener un antídoto universal

La búsqueda de un antídoto universal contra el veneno de serpientes podría estar más cerca gracias a la investigación centrada en la sangre de Tim Friede, un hombre de 57 años que se sometió a cientos de mordeduras de serpientes venenosas. Su sangre contiene anticuerpos que le otorgan una hiperinmunidad, abriendo la puerta a la creación de un antídoto que podría salvar miles de vidas. Cada año, decenas de miles de personas fallecen y muchas más sufren graves secuelas por envenenamiento de mordeduras de serpientes, especialmente en regiones remotas y con acceso limitado a atención médica.

Según el reportaje de El Comercio, la sangre de Friede contiene anticuerpos capaces de neutralizar una variedad de venenos, ofreciendo esperanza para desarrollar un antiveneno universal más eficaz que los tratamientos actuales. La creación de antivenenos ha sido una preocupación constante en la medicina, ya que las mordeduras de serpientes causan miles de muertes anualmente y muchas más discapacidades permanentes, especialmente en países en desarrollo.

El viaje de Friede hacia la hiperinmunidad comenzó de forma inusual. Tras el impacto emocional de los atentados del 11 de septiembre, Friede buscó una forma extrema de confrontar sus sentimientos, exponiéndose voluntariamente a la mordedura de dos de las serpientes más venenosas del mundo. Este evento lo llevó a un coma, del cual despertó cuatro días después, marcando un punto de inflexión en su vida y el inicio de su peculiar experimento. Entre 2000 y 2018, Friede se sometió a más de 200 mordeduras y se inyectó veneno en más de 650 ocasiones, una práctica peligrosa conocida como mitridatismo que nunca debe ser intentada sin supervisión médica.

La motivación inicial de Friede era lograr una inmunidad total al veneno. Con el tiempo, visualizó la posibilidad de que su experiencia pudiera servir como base para un antídoto más efectivo y de amplio espectro. A pesar de carecer de formación científica formal, Friede persistió en su objetivo, enfrentándose al escepticismo de la comunidad científica durante años. Sin embargo, su perseverancia finalmente dio frutos cuando un estudio publicado en la prestigiosa revista Cell demostró que los anticuerpos presentes en su sangre ofrecían protección contra diversos venenos de serpiente.

El enfoque tradicional para la producción de antiveneno implica inyectar pequeñas dosis de veneno de serpiente en animales como caballos u ovejas. Estos animales generan anticuerpos que luego se extraen y purifican para crear el antídoto. No obstante, este método tiene limitaciones significativas: el antiveneno resultante suele ser específico para el veneno de una sola especie de serpiente, y puede provocar efectos secundarios graves, incluyendo reacciones alérgicas severas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre 1.2 y 5.5 millones de personas son mordidas por serpientes cada año.

El hallazgo de que la sangre de Friede contiene anticuerpos capaces de neutralizar múltiples venenos representa un avance prometedor. Investigadores como Jacob Glanville han colaborado con Friede para identificar y aislar estos anticuerpos, con el objetivo de desarrollar un antídoto universal que pueda proteger contra una gama más amplia de especies de serpientes venenosas. Aunque se han planteado interrogantes sobre la necesidad de involucrar a un humano en el proceso, dado el avance de los anticuerpos sintéticos, la investigación con la sangre de Friede ha proporcionado valiosa información sobre la respuesta inmune al veneno de serpiente.

El antídoto experimental desarrollado a partir de los anticuerpos de Friede, en combinación con un fármaco llamado varespladib, ha demostrado ofrecer protección a ratones contra 13 de 19 especies de serpientes probadas, y protección parcial contra las seis restantes. Se planean ensayos adicionales con perros en Australia para evaluar la eficacia y seguridad del antídoto. La empresa Centivax, liderada por Glanville, tiene como objetivo final desarrollar un antídoto universal que pueda administrarse mediante un autoinyector, facilitando su uso en áreas remotas y de bajos recursos. Friede, por su parte, se siente orgulloso de haber contribuido a este avance médico y espera que su experiencia pueda marcar la diferencia en la vida de muchas personas.