Un circo barato

Sucedió lo que se esperaba. La interpelación al ministro Saavedra terminó siendo un show de los fujimoristas y apristas, quienes intentaron intimidarlo arremetiendo con todo. El odio hacia Jaime Saavedra prácticamente les salía por los poros, y, es que entre sus razones, está el haber sido ministro de Ollanta, a quien tienen en la mira; y segundo, porque representa un obstáculo para los lucrativos planes de negocio de universidades, en los cuales hay congresistas involucrados.
Saavedra no se amilanó durante las casi once horas del debate de interpelación, por el contrario, mantuvo una posición bastante alturada. Como se dijo desde un inicio, el objetivo de esta supuesta interpelación fue sacar del medio al ministro, aun cuando es uno de los más capaces, y cuyo trabajo está generando buenos resultados. A los fujimoristas no les interesan estos avances. Simplemente buscan desestabilizar al Gobierno censurando al ministro Saavedra, a pesar de haber respondido a las 18 preguntas con total claridad.
No faltaron los argumentos vacíos y hasta absurdos lanzados por los “Padres de la Patria”, como del congresista Galarreta, quien dijo que las pruebas PISA son un psicosocial.
El vergonzoso rol del partido naranja solo está causando mucho daño al país, cuya consecuencia todavía se podrá medir en un futuro. Increíblemente, ellos dicen buscar lo mejor para el Perú; sin embargo, con sus acciones hacen todo lo contrario. El poco progreso que se ha logrado en educación parecería molestarles, como si quisieran mantener a la población sumida en la ignorancia.