UN BOSQUEJO DE LA VIDA PROVINCIAL DE HUÁNUCO EN 1945

Por: Eliseo Talancha Crespo

Corría 1945 cuando Andean Air Mail & Peruvian Times, el periódico peruano de noticias y análisis locales en inglés, llegó a la ciudad de Huánuco para mostrar a los lectores de lengua extranjera un bosquejo de la vida social urbana y rural de la capital departamental y sus alrededores, entre ellos el pueblo de Vichaycoto.

Bajo el título de “Huánuco – Vida Provincial en Perú. Un bosquejo de la vida provincial en el Perú. Una excursión al país de las colinas alrededor de Huánuco”, el reportaje periodístico se ilustra con vistas de la plaza de armas, en la que sobresale el flamante Hotel de Turistas.

En su edición No. 243 correspondiente al 17 de agosto de 1945, el prestigioso periódico Andean Air Mail & Peruvian Times consigna valiosos datos que retratan la vida de la ciudad de Huánuco de mediados del siglo XX. En una comparación sobre celebraciones representativas de la tradición limeña y huanuqueña se anota: “Si Lima tiene su Día del Indio celebrado en la Pampa de Amancaes, el 24 de junio; Huánuco tiene su fiesta del Señor de Puelles, celebrada en las pampas de Puelles, azotadas por el viento, alrededor del 15 de agosto. Allí se encuentran las danzas típicas nativas, los habituales puestos de venta de comestibles, multitudes de turistas y un espectáculo de caballos en el que los delicados marcapasos peruanos muestran sus andares y aires complicados”.

Sobre el ritual en torno al tradicional corte de árbol, en la publicación se recoge una visión de esta costumbre que al parecer se practicaba en diversas fiestas pero que alcanza mayor colorido en tiempos de carnavales: “La mayoría de las fiestas religiosas de Huánuco incluyen una ceremonia que, con ligeras variaciones, también es popular en muchos otros pueblos: cerca de la iglesia se coloca un árbol adornado con alegres adornos y regalos, y alrededor de él los hombres bailan, cortando pasan junto al árbol con sus hachas y tomando un poco de combustible líquido al pasar junto al mayordomo de la fiesta, quien está convenientemente ubicado cerca de los bailarines hasta que el árbol es talado, ante lo cual la multitud, que se ha ido acercando cada vez más durante el baile, se precipita sobre el árbol para despojarlo de las frutas, bollos y dulces con los que había sido decorado”.

Otra estampa que recoge el periódico del Huánuco tradicional son los famosos castillos y fuegos artificiales que son la antesala de las fiestas, cuando dice: “¿Qué alegría popular estaría completa sin los fuegos artificiales? Tal cosa sería impensable. Huánuco no puede presumir de las magníficas exhibiciones que se pueden ver en Arequipa, pero los coloridos animales de papel, que arden con fuegos artificiales mientras son remolcados por la plaza, son una característica especial de la ciudad. Los toros, hechos de papel rosa sobre un marco de bambú, son los más populares, y con travieso deleite, los pilluelos a cargo de los fieros animales lanzan ataques repentinos contra los grupos de espectadores que se dispersan riendo y chillando entre el miedo y la alegría”.

“Los cohetes disparados por estos animales –prosigue el relato sobre los fuegos artificiales– no se elevan, están configurados para estallar cerca del suelo y, durante breves y emocionantes momentos, zigzaguean en un rastro errático, asustando a las mujeres indias de falda larga fuera de su ardiente camino, y aun así, sorprendentemente, nadie sale herido”.

En el reportaje se describe una mirada de la plaza de armas y alrededores desde las terrazas del Hotel de Turistas cuando se consigna: “Brisa fresca de la mañana, colinas verdes, sensación estimulante del aire chispeante, y luego de regreso a la ciudad, ahora pavimentada, civilizada… puedes hospedarte en un hotel turístico donde olvidarás que estás al otro lado de los andes, donde podrás disfrutar de todas las comodidades que tienes en Lima y contemplar las laderas agrestes de color verde malva desde la terraza con vista a la plaza principal. O puede caminar hacia los bosques y retroceder varios siglos a la vida tal como se vivía en la época inca”.

También sobre el tránsito de vehículos procedentes de la selva que por entonces tenía su paradero en el puente Calicanto se escribe: “Pero una ciudad andina por más que se modernice siempre conserva algunos rasgos y detalles característicos. Los camiones cargados de caucho crudo, de coca o de frutas, de vez en cuando un mono o algún otro habitante de la selva, bien sujeto encima de la carga. Todas las fascinantes actividades alrededor del antiguo Puente Calicanto tienden a darle a Huánuco un color vivo, haciendo de esta ciudad española de cuatrocientos años de antigüedad un lugar vivo y glamoroso”.

En relación al secado de productos como el café o los frijoles se consigna: “El café, en Huánuco, se deja secar con la piel y luego se machaca hasta dejarlo limpio en grandes piedras de moler planas. Los frijoles se trillan a la antigua usanza, arrojándolos en un terreno limpio y limpio, agitándolos y luego aventándolos con la ayuda del fuerte viento de la tarde”.

En retratos pintorescos que todavía puede apreciarse por los alrededores del mercado viejo, el reportaje periodístico finalmente recoge la presencia de los campesinos en la urbe cuando se escribe: “Este rincón del camino de la Condesa, con su arroyo de agua clara discurriendo junto al camino arbolado entre muros de huertas, da una buena idea de la vida interior del pueblo. Ganado vacuno, ovino y porcino conducido al matadero; mujeres que llevaban gallinas, huevos, verduras y frutas al mercado, indios harapientos y de mirada desconfiada que traían a sus espaldas cargas de leña; caballos y burros cargados de queso, leña, cebada y otros productos de las alturas, arrastrando a las viejas indias que llegaban al pueblo en busca de algunos artículos necesarios como cerillas y sal; jóvenes indias alegres que tropiezan ligeramente descalzas bajo el peso de una variedad de productos agrícolas y bebés amontonados sobre sus espaldas”.