La industria del entretenimiento en vivo, y particularmente los festivales de música electrónica, enfrentan nuevos retos post-pandemia. Ultra Perú, uno de los eventos más destacados en la escena local, se prepara para su edición más ambiciosa en Costa 21, esperando congregar a más de 25,000 asistentes diarios. Sin embargo, la realidad económica y los cambios en el comportamiento del consumidor obligan a Vastión Group, la productora detrás del evento, a replantear su estrategia de cara al futuro. La rentabilidad se ha convertido en un factor crítico en la viabilidad a largo plazo de este tipo de eventos.
Según la investigación publicada por El Comercio, Vastión Group ya contempla una transición significativa para 2026, evaluando reducir el festival a una sola jornada, buscando así una mayor afluencia, boletos más asequibles y un modelo operativo optimizado ante el alza de los costos de producción.
Para la edición actual, Vastión ha invertido US$ 1.5 millones, destinando el 60% de esta suma a la contratación de artistas. A pesar de la magnitud de la inversión, las proyecciones de retorno se sitúan en un 20%, con la venta de entradas mostrando un rendimiento inferior al del año pasado en un 15% hasta el último fin de semana. Este dato refleja la cautela del público frente a la inestabilidad política y social del país, factores que influyen directamente en la demanda anticipada de entradas. La incertidumbre sobre posibles disturbios o restricciones a la movilidad impacta directamente en las decisiones de compra del público.
José Javier Cateriano, CEO de Vastión Group, señala que los costos de producción de un segundo día de festival, que antes de la pandemia representaban el 50% del primero, ahora se han duplicado. Este incremento, cercano al 20% anual, abarca todos los aspectos de la producción, desde el sonido y la iluminación hasta las estructuras y la mano de obra. No obstante, este aumento en los costos no se ha trasladado completamente al precio de las entradas, lo que comprime los márgenes de ganancia.
La alternativa de un solo día de festival permitiría una gestión más eficiente del presupuesto, con una propuesta que contempla entradas a un precio promedio de S/150 y una capacidad ampliada a 35,000 asistentes. Esta estrategia busca compensar la reducción de días con un mayor volumen de público y una mayor accesibilidad económica, manteniendo el atractivo del evento para un público más amplio. Según el CEO, la clave es «continuar con un solo día, pero masificarlo».
Ultra Perú ha logrado fidelizar a su público, con un 70% de asistentes recurrentes. Además, la organización espera atraer entre un 5% y un 10% de público extranjero, principalmente de países vecinos como Ecuador, Venezuela, Colombia, Chile y Bolivia, así como un 10% de asistentes provenientes de regiones del Perú como Trujillo, Arequipa y Cusco. La internacionalización del festival es un factor clave en su crecimiento y consolidación.
Este año, Ultra Perú implementará un sistema ‘cashless’ mediante brazaletes recargables para las compras dentro del festival. Este sistema, que operará de forma 100% ‘offline’, busca agilizar las transacciones y aumentar el gasto promedio por persona, estimado en S/80 en ediciones anteriores. La organización espera elevarlo en un 25% en esta edición, con recargas que ya alcanzan los S/180. La adopción de tecnologías innovadoras es una estrategia para mejorar la experiencia del usuario y optimizar los ingresos.
A pesar de los desafíos, Vastión mantiene sus planes de expansión. Para octubre, la productora lanzará un nuevo festival de música urbana en coproducción con los organizadores de Cochinola. Este evento, que contará con tres escenarios dedicados a música urbana, electrónica y artistas nacionales, espera atraer entre 15,000 y 20,000 asistentes en su primera edición. La diversificación de la oferta es una apuesta por explorar nuevos mercados y consolidar su posición en la industria del entretenimiento.




