UGO DE CENSI, EL PINTOR DE LAS ALTURAS

POR: Israel Tolentino

Con la mochila al hombro y todo listo para iniciar la caminata, el padre Ugo de Censi (Polaggia 1924- Lima 2018) sube frente al paso de la Punta Olímpica, el Huascarán espera al frente, ha construido una casita de piedras donde pernoctar, desde donde mirar los nevados y elegir el ángulo que ese día pintará. Camina entre las rocas de la morrena, son más de 4500 m.s.n.m. La temperatura marca bajo cero grados, pero su pasión por pintar es inconmensurable.

En la tradición peruana de la pintura y sobre todo de paisaje no hay un artista que haya dedicado su vida e integridad física en pintar las alturas nevadas con la pasión de Ugo de Censi; en un repaso rápido, hallaremos algún artista que ha dedicado una breve experiencia a representar nevados y alturas parecidas y en otros casos a considerarlos como fondo de una composición mayor, un adorno, un segundo plano; será en la fotografía y en los trabajos de los viajares del siglo XIX donde las alturas y los nevados, bajo otra perspectiva, cobrarán importancia. Como fuere el caso, subir las escarpadas cumbres pasa posarse y pintar frente a ellas no es fácil y salvo un puñado de jóvenes artistas contemporáneos, no conozco creadores de fines del siglo XX que hayan dedicado su tiempo y arriesgado su vida por esos territorios. Los nevados con una lectura mucho más allá de lo estético encuentran a su ferviente representante en las tablas del sacerdote salesiano Ugo de Censi.

Padre Ugo de Censi tomado de https://www.settimanalediocesidicomo.it/2018/12/03.

Para pintar en las alturas se requiere una logística especial, el padre Ugo pintaba al óleo con espátula, se debe recordar que el óleo es un material de secado lento y sobre todo puesto en sendas capas a la espátula bajo el frío nevado. Ugo de Censi, usaba como soporte maderas o soportes similares, donde la espátula era golpeada con intensa expresividad, sus pinturas eran resueltas con rapidez, alguna vez, uno que ya no es tan joven y le acompañaba a pintar, contaba que ponía cinco maderas en forma de medialuna frente a él, trazaba un esquema sencillo en cada una, entrecerraba los ojos, medía con la espátula y las generosas cantidades de óleo se iban untando sobre el soporte, modelando las formas.

El padre Ugo, asentado en el pueblo de Chacas (distrito de la provincia de Asunción en la región Ancash) desde 1976, vivía rodeado de nevados, en esos años a una eternidad de distancia si consideramos Lima como centro, caminaba mucho hasta encontrar los puntos donde asentarse a pintar, sobre todo considerando la precariedad de esos años, su estadía en las alturas podía durar varios días, las noches envuelto en frazadas y calentando las manos en la fogata improvisada, hicieron de sus subidas a pintar, sendas acciones donde el cuerpo se exponía a las duras condiciones naturales, andar para pintar se había convertido en una práctica mística, una búsqueda del silencio pero también de un empeño donde la fatiga se volvía poesía.

La formación pictórica del padre Ugo de Censi fue principalmente autodidacta, hombre dotado para la escritura, fotografía, música, la arquitectura (facetas con suficientes evidencias para su estudio) y su vocación sacerdotal, otra increíble historia indivisible a su pasión artística. Pasó por pocas semanas por el taller de la pintora, Norma Mascellani (Bologna, 1909 – 2009) discípula del reconocido artista Giorgio Morandi (Bologna, 1890 – 1964) de quien se puede observar la influencia en sus paletas de color, tanto en Mascellani como en De Censi. El año de 1976, expuso la única muestra individual en Lima, en aquella oportunidad, en el catálogo publicado, escribieron los pintores Fernando de Szyszlo, reconocido por ser el pionero de la pintura abstracta en Perú y Adolfo Winternitz, fundador de la Escuela de Arte en la Universidad Católica del Perú (PUC). Una exposición exitosa.

Still “Forza Ugo” https://www.youtube.com/watch?v=eBGtIUw-v-Q

Este 26 de enero se cumplen 101 años del nacimiento de padre Ugo de Censi, a su vida sacerdotal siempre logró integrarla con el arte, toda su obra está impregnada de ella. Su faceta como artista es un campo desconocido en la historia peruana, su obra cuenta con los suficientes méritos para ser incluida en una nueva lectura al respecto. Fue uno de los grandes caminantes del siglo XX, capturando el paisaje en las alturas donde los queñuales y zorros eran su compañía junto al silencio, donde afirmaba, se podía escuchar una voz que decía: “sólo Dios” (Lima, enero 2025).