Rusia Sobre Conversaciones De Paz
Rusia Sobre Conversaciones De Paz

Ucrania responsabiliza a Rusia de frenar las conversaciones de paz

La búsqueda de una solución diplomática al conflicto en Ucrania se encuentra en un punto muerto, evidenciado por las acusaciones de Kiev sobre tácticas dilatorias por parte de Moscú en las negociaciones de paz. La diplomacia internacional se enfrenta a la desconfianza mutua y a la divergencia en los objetivos estratégicos.

Según la investigación publicada por The New York Times, el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano acusó a Rusia de obstaculizar las conversaciones de paz al no haber compartido el memorándum prometido con sus términos para la paz. Esta falta de transparencia, según Kiev, impide el avance hacia un diálogo constructivo y podría ser una estrategia para imponer condiciones inaceptables a Ucrania.

El gobierno ucraniano insiste en la necesidad de un documento previo que detalle las propuestas rusas, permitiendo a su delegación analizar y discutir con la autoridad necesaria. Ucrania busca un alto el fuego inmediato como preludio a cualquier acuerdo más amplio, mientras que Rusia prioriza abordar las “causas profundas” del conflicto, un eufemismo para demandas como el freno a la expansión de la OTAN hacia el este, algo que Kiev considera una amenaza a su soberanía. Esta postura rusa, vista con escepticismo por varios analistas, dificulta el consenso.

Tras una anterior ronda de conversaciones en Estambul, donde se produjo un importante intercambio de prisioneros, ambas partes se comprometieron a compartir sus términos para la paz. Ucrania afirma haber presentado sus propuestas a Rusia y Estados Unidos antes de la potencial nueva ronda de diálogo. Sin embargo, la negativa rusa a revelar su memorándum hasta el inicio de las negociaciones ha generado suspicacias y acusaciones de ralentizar deliberadamente el proceso.

El portavoz del Kremlin, Dmitri S. Peskov, justificó la confidencialidad del memorándum, asegurando que la delegación rusa estará lista para reunirse en Turquía. Funcionarios ucranianos temen que Rusia intente imponer condiciones inaceptables, como la exigencia de la retirada de Ucrania de territorios bajo su control, para luego culpar a Kiev del fracaso de las conversaciones. Esta estrategia, según expertos en geopolítica, podría ser una forma de desviar la responsabilidad del estancamiento del proceso de paz.

La visita del senador Lindsey Graham a Kiev, aliado del expresidente Trump, refuerza el escepticismo sobre la voluntad real de Moscú de alcanzar la paz. Graham calificó la propuesta rusa de otra reunión en Turquía sin una agenda clara como una táctica dilatoria. Por su parte, Keith Kellogg, enviado especial de Trump para Ucrania, instó a Kiev a participar en las negociaciones, incluso sin el memorándum ruso, argumentando que la presencia es fundamental para demostrar seriedad.

Kellogg reveló que el memorándum ucraniano incluye 22 puntos considerados “razonables”, entre ellos, un alto el fuego terrestre, marítimo y aéreo, supervisado por socios internacionales. Sin embargo, también expresó que las preocupaciones rusas sobre la expansión de la OTAN son “justas”, añadiendo que la adhesión de Ucrania a la OTAN “no está sobre la mesa”. Estas declaraciones fueron bien recibidas por el Kremlin, que las atribuyó a conversaciones bilaterales secretas entre Rusia y Estados Unidos.

Mientras tanto, la intensificación de las hostilidades en el este de Ucrania y los bombardeos contra ciudades ucranianas, sugieren una falta de interés real por parte de Moscú en un alto el fuego. La ambivalencia del expresidente Trump, alternando elogios a Putin con amenazas vacías, añade incertidumbre sobre la postura de Washington. A pesar de ello, el Senado de Estados Unidos podría aprobar un paquete de sanciones contra Moscú, con un amplio apoyo bipartidista capaz de superar un posible veto presidencial. La aprobación de estas sanciones podría alterar significativamente la dinámica del conflicto.