Las glándulas bulbouretrales o glándulas de Cowper se originan como evaginaciones del epitelio, que recubre el seno urogenital. Su secreción neutraliza la orina, además de lubricar la uretra previo a la eyaculación. Ocasionalmente, pueden infectarse o ser asiento de neoplasias o trastornos congénitos.
Entre los trastornos vistos con mayor frecuencias están los tumores congénitos, tumores malignos y procesos inflamatorios. Los 2 primeros deben considerarse cuando se realiza la exploración física. El diagnóstico correcto requiere de un alto grado de sospecha y el conocimiento de esta entidad. El tratamiento debe ser individualizado. Aunque los autores concluyen que la resección es óptima para la sobrevida libre de enfermedad, no se pueden realizar conclusiones sobre el tratamiento basados en la información disponible.
Las glándulas bulbouretrales o glándulas de Cowper se originan como evaginaciones del epitelio, que recubre el seno urogenital. Su secreción neutraliza la orina, además de lubricar la uretra previo a la eyaculación. Ocasionalmente, pueden infectarse o ser asiento de neoplasias o trastornos congénitos.
Entre los trastornos vistos con mayor frecuencias están los tumores congénitos, tumores malignos y procesos inflamatorios. Los 2 primeros deben considerarse cuando se realiza la exploración física. El diagnóstico correcto requiere de un alto grado de sospecha y el conocimiento de esta entidad. El tratamiento debe ser individualizado. Aunque los autores concluyen que la resección es óptima para la sobrevida libre de enfermedad, no se pueden realizar conclusiones sobre el tratamiento basados en la información disponible.
Tumores congénitos
El siringocele consiste en una dilatación quística de las glándulas de Cowper, es una rara anormalidad congénita, sin embargo de acuerdo a Watson et al.4, ésta es cada vez más común. Antiguamente, estas lesiones se clasificaban de acuerdo a Maziels et al. en 4 grupos diferentes: simple, perforado, imperforado y roto5. La literatura reciente sugiere una clasificación basada en 2 grupos: abiertos y cerrados, dependiendo de su comunicación con la luz uretral4.
Tumores malignos
Los carcinomas primarios de las glándulas bulbouretrales son extremadamente raros, con sólo 21 casos reportados en la literatura médica. Los adenocarcinomas son el tipo histológico predominante con 17 casos reportados3,10-13, siendo el resto cistadenocarcinomas2,14-16. El último caso reportado fue en 2003 por Hitsamatu et al.14. Debido a la baja incidencia no existe información suficiente para caracterizar estos tumores.
Los tumores de las glándulas de Cowper son raros. El diagnóstico correcto requiere de un alto grado de sospecha y el conocimiento de esta entidad. No existen algoritmos diagnósticos definidos, por lo que el tratamiento debe ser individualizado. Aunque los autores concluyen que la resección es óptima para la sobrevida libre de enfermedad, no se pueden realizar conclusiones sobre el tratamiento basados en la información disponible. Es necesario publicar más información, y los urólogos deben estar conscientes de las enfermedades que afectan a estas glándulas.
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