Trump y Xi firman “megapacto”: EE. UU. reducirá aranceles y China asegura recursos estratégicos

En una reunión sin precedentes tras seis años de distanciamiento, Donald Trump y Xi Jinping sellaron en Corea del Sur un acuerdo comercial histórico que redefine el equilibrio económico global.
El pacto incluye la reducción de aranceles estadounidenses a productos chinos y, a cambio, China garantizará el suministro estable de tierras raras, minerales vitales para las industrias tecnológicas, energéticas y militares del planeta.


El encuentro marca el fin de la etapa más tensa de la rivalidad económica entre Washington y Pekín, una guerra comercial que sacudió mercados, desarticuló cadenas de producción y elevó la inflación mundial.


Los ejes del megapacto
El acuerdo, alcanzado tras una cumbre de más de cinco horas en la ciudad surcoreana de Busan, contempla compromisos concretos:Reducción inmediata de aranceles por parte de Estados Unidos sobre bienes industriales y agrícolas.Compra masiva de soja, maíz y gas natural licuado de origen estadounidense por parte de China.


Garantía de exportación de tierras raras —minerales indispensables para la producción de microchips, vehículos eléctricos y armamento de precisión— por un periodo inicial de un año prorrogable. Compromiso conjunto para frenar el tráfico de fentanilo, la droga sintética que ha generado una crisis de salud pública en Estados Unidos.


Desde Pekín, el Ministerio de Comercio chino confirmó que levantará temporalmente restricciones a exportaciones estratégicas y que buscará “restaurar la confianza en la estabilidad económica global”.


Trump: “Fue un gran éxito”
Visiblemente satisfecho, Trump calificó el encuentro como un “gran éxito histórico” y elogió a su contraparte: “Xi es un tremendo líder de un país muy poderoso. Hemos acordado trabajar juntos para construir una nueva era de prosperidad”, declaró el mandatario estadounidense.


El líder republicano adelantó que planea una visita oficial a China en abril, lo que representaría el primer viaje de un presidente estadounidense al gigante asiático desde 2017.


Por su parte, Xi Jinping destacó que el acuerdo marca “un nuevo punto de partida” en la relación bilateral:“China y Estados Unidos no deben verse como rivales, sino como socios capaces de ayudarse mutuamente a prosperar. La cooperación es el único camino hacia la estabilidad global”, enfatizó.
El presidente chino también habría propuesto, según fuentes diplomáticas, un frente común contra los movimientos independentistas en Taiwán, tema que podría abordarse en futuras rondas de diálogo.


El último encuentro presencial entre Trump y Xi se remonta a 2019, en plena guerra comercial.
Desde entonces, más de 360.000 millones de dólares en aranceles golpearon el comercio bilateral, afectando industrias desde la tecnología hasta la agricultura.


La reunión de Busan no solo busca calmar los mercados, sino reconstruir la confianza estratégica entre las dos principales potencias económicas del planeta. A mediados de septiembre, ambos líderes habían sostenido una conversación telefónica calificada de “productiva”, que allanó el camino para esta cumbre decisiva.


Analistas internacionales ya califican este pacto como el mayor acercamiento comercial entre Estados Unidos y China en la última década. De mantenerse, podría reducir tensiones en los mercados energéticos, estabilizar la cadena de suministros tecnológicos y contener la inflación global.


Sin embargo, expertos advierten que el éxito dependerá de la implementación real del acuerdo y de la voluntad política de ambos líderes para sostener el frágil equilibrio geopolítico.