Según la investigación publicada por Gestión, la inusual visita de Trump, con el objetivo de inspeccionar las renovaciones de la sede de la Fed, reavivó las tensiones entre el entonces mandatario y el presidente del organismo, Jerome Powell. Este tipo de encuentros son poco habituales; la última visita de un presidente estadounidense a la Fed se registró en 2006, cuando George W. Bush ocupaba la presidencia.
Acompañado por Powell, Trump expresó su descontento por el aumento en los costes del proyecto, que según sus estimaciones superaban en 700 millones de dólares el presupuesto inicial, alcanzando los 3,100 millones de dólares. La discusión se centró en la justificación de estos sobrecostes y en la transparencia del proceso de renovación. Durante el recorrido, Trump manifestó que “se ha salido de control. Es una pena”, refiriéndose al incremento del presupuesto asignado.
Powell respondió a las acusaciones de Trump, señalando que la cifra proporcionada por el exmandatario incluía un edificio terminado hace cinco años y que no formaba parte del proyecto de renovación en curso, cuya finalización se prevé para 2027. El presidente de la Fed defendió la gestión del proyecto, alegando que se estaban rehabilitando elementos originales del edificio, como el mármol de las fachadas, y que no se habían contemplado lujos innecesarios como ascensores privados o jardines en la azotea, como se había sugerido.
La disputa sobre los costes de renovación se suma a las críticas recurrentes de Trump hacia Powell por su política de tipos de interés. El exmandatario ha insistido en la necesidad de una bajada de tipos para estimular el crecimiento económico, una postura que contrasta con la cautela de la Fed, que busca equilibrar el crecimiento con la estabilidad de precios. Los tipos de interés se mantienen en un rango entre el 4.25% y el 4.5%. La independencia de la Fed es crucial para evitar la politización de la política monetaria.
Trump llegó a insinuar que, de haber sido su jefe de proyecto en el sector inmobiliario, habría despedido a Powell por la gestión del sobrecoste. La Casa Blanca había solicitado información detallada sobre los gastos del proyecto, incluyendo una reunión con los responsables y un informe sobre la situación. La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), donde se decidirá la posible modificación de los tipos de interés, está programada para finales de julio.
A pesar de las tensiones, Trump declaró que la conversación con Powell había sido “productiva” y que confiaba en que el presidente de la Fed “hará lo correcto” en relación con la política monetaria. Esta declaración se interpreta como un intento de mitigar las preocupaciones sobre la posible injerencia política en las decisiones de la Fed, especialmente en un contexto económico marcado por la incertidumbre y la necesidad de mantener la confianza de los mercados.




