El deshielo diplomático en Oriente Medio experimentó un giro inesperado con la reunión entre el presidente Trump y el líder sirio Ahmed al-Shara, un encuentro sin precedentes en 25 años. Esta cita se produjo un día después del anuncio de la posible suspensión de sanciones económicas a Siria, una nación devastada por una prolongada guerra civil y tensiones sectarias. El anuncio de este posible alivio económico llega en un momento crítico, donde la infraestructura y la estabilidad social sirias se encuentran al borde del colapso.
Según la investigación publicada por The New York Times, la reunión, de aproximadamente media hora, tuvo lugar en Arabia Saudí, en vísperas de una cumbre de líderes del Golfo, según confirmó un funcionario de la Casa Blanca. Este encuentro marca un hito en el intento de Siria de reintegrarse en la comunidad internacional tras décadas de aislamiento político y económico.
De acuerdo con el resumen proporcionado por la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, Trump comunicó a al-Shara que tiene una «tremenda oportunidad de hacer algo histórico en su país». Además, el presidente estadounidense instó al líder sirio a normalizar las relaciones con Israel, tradicionalmente marcadas por la hostilidad, y a exigir la salida de «todos los terroristas extranjeros» del territorio sirio. Esta petición se enmarca en la estrategia estadounidense de consolidar la estabilidad regional y prevenir la expansión de grupos extremistas.
La reunión fue propiciada por el Príncipe Heredero Mohammed bin Salman, gobernante de facto de Arabia Saudí, quien también participó en el encuentro. Previamente, tanto el Príncipe Mohammed como el Presidente turco Recep Tayyip Erdogan, cuyo país apoyó el ascenso al poder de al-Shara, habían instado a Trump a levantar las sanciones contra Siria. Ambos líderes elogiaron la medida durante la reunión, con el príncipe heredero describiéndola como «valiente», según el resumen de la Casa Blanca.
Para al-Shara, un ex-militante que lideró la alianza rebelde que derrocó al dictador Bashar al-Assad en diciembre y que en su momento dirigió una filial de Al Qaeda antes de distanciarse del grupo yihadista, este encuentro representa un cambio radical. Cabe recordar que Estados Unidos había designado al grupo de al-Shara como organización terrorista e incluso había ofrecido una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información sobre su paradero, oferta que retiró hace tan solo cinco meses.
El Ministerio de Asuntos Exteriores sirio emitió un comunicado calificando la reunión de «histórica» y afirmando que Trump «ratificó que la administración en Washington está comprometida a desempeñar un papel positivo y constructivo durante este período sensible». Este acercamiento se produce en un contexto geopolítico complejo, donde la influencia de actores externos en el conflicto sirio sigue siendo un factor determinante.
El ministro de Asuntos Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, destacó en una rueda de prensa que las «numerosas oportunidades, capacidades y recursos» de Siria fueron «uno de los puntos más importantes de debate» en la reunión. Subrayó la importancia de un «pueblo capaz: una población educada y con conocimientos que está ansiosa por llevar a Siria a una nueva fase». La reunión tuvo lugar en el segundo día de la gira de cuatro días de Trump por Oriente Medio, el primer viaje importante al extranjero de su segundo mandato, un viaje que busca fortalecer alianzas y fomentar la cooperación económica en la región.




