Donald Trump dio un giro inesperado, restaurando miles de millones en fondos para la ciencia en EE. UU., salvando más de $17 mil millones. La presión de universidades como Columbia fue clave, beneficiando investigaciones cruciales en salud.
El expresidente Donald Trump firmó un acuerdo de gasto federal que revirtió recortes propuestos, inyectando miles de millones en agencias científicas clave como el NIH y el CDC. Este movimiento, el 23 de enero de 2025, rescató aproximadamente $17 mil millones destinados a la investigación universitaria, tras una intensa campaña de presión.
Según la investigación publicada por Columbia Spectator, el gobierno de EE. UU. ha sido históricamente el mayor inversor en investigación científica a nivel global, destinando anualmente más de $600 mil millones a I+D. Este apoyo es fundamental para el avance médico, tecnológico y la innovación que impacta a millones de ciudadanos.
Victoria Millonaria: $17 Mil Millones Devueltos a la Ciencia
La Casa Blanca, en su propuesta de presupuesto para 2026, había planteado un drástico recorte de más de $17 mil millones al Instituto Nacional de Salud (NIH), lo que representaba una reducción del 40% respecto al año anterior. La iniciativa también contemplaba la eliminación de cuatro de los 24 institutos del NIH y la consolidación de los restantes. Sin embargo, el acuerdo de gasto federal, firmado a principios de 2025, desechó esa visión y, en cambio, aprobó un aumento adicional de $1.7 mil millones para el NIH en comparación con el presupuesto previo. Este cambio de rumbo aseguró que vitales investigaciones no se detuvieran, impactando a cientos de miles de científicos y proyectos en todo el país.
¿Quién Detrás de la Marcha Atrás Histórica?
El giro presidencial no fue casualidad. Detrás hubo una orquestada movilización sin precedentes por parte de sociedades profesionales, universidades y grupos de apoyo a pacientes y la ciencia. Instituciones como la Universidad de Columbia jugaron un papel central. Marcel Agüeros, profesor de astronomía y exalumno de Columbia College, organizó un viaje clave a Washington D.C., ejerciendo una presión sostenida que influyó directamente en los legisladores. La comunidad científica, con más de 20 años de experiencia en cabildeo, demostró su capacidad de influencia, especialmente cuando la salud pública está en juego.
La Sangre de Columbia: Dependencia Federal Crítica
La Universidad de Columbia es un gigante de la investigación, con una plantilla de más de 34 mil estudiantes y personal, que depende fuertemente de fondos federales. En 2025, la universidad recibió $1.3 mil millones en subvenciones federales, lo que representa cerca del 19% de su presupuesto operativo total. Casi la mitad de esa suma, un impresionante 45%, provino directamente del NIH, subrayando la importancia crítica de estos fondos para sus miles de proyectos de vanguardia.
¿El Rostro Humano de un Presupuesto Recortado?
Para pacientes como Samuel Braslow, estudiante de periodismo en Columbia que recibe tratamiento por melanoma en etapa cuatro, la amenaza de recortes fue una fuente de angustia palpable. Braslow, quien participa en un ensayo experimental de terapia celular tras el fracaso de otros tratamientos, afirmó al Columbia Spectator que los nuevos ensayos dependen de un financiamiento estable. Los recortes no solo ralentizan la investigación, sino que también minan la esperanza de quienes luchan contra enfermedades graves, afectando potencialmente a 50 mil personas diagnosticadas anualmente solo con melanoma en Estados Unidos. La continuidad de estos estudios es vital para salvar más vidas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Impacto Fiscal y Científico en la Salud Pública
El acuerdo final también incluyó un modesto aumento para el Instituto Nacional del Cáncer (NCI), al que la administración había buscado recortar en un 37%. En 2025, el NCI otorgó 134 de las 943 subvenciones recibidas por Columbia Health Sciences, con un valor de $74.6 millones, demostrando su influencia directa. Además, los legisladores mantuvieron la financiación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) cerca de sus niveles actuales, a pesar de una solicitud de la administración para reducir el presupuesto de la agencia en aproximadamente la mitad, asegurando la continuidad de programas de vigilancia y prevención que protegen a más de 330 millones de estadounidenses.
Fechas Clave y el Eterna Amenaza Presupuestaria
El Congreso también aprobó las asignaciones para la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF) y la NASA el 23 de enero de 2025, con solo ligeras reducciones respecto al año anterior, garantizando el avance en la exploración espacial y la investigación básica. Estos fondos federales, como señaló Agüeros, son “fundamentales” para la investigación astronómica y otros campos críticos.
¿Hasta Cuándo Durará la Calma en el Frente Científico?
A pesar de los niveles de financiación restaurados, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) reveló un dato preocupante: la administración canceló alrededor de 1,800 subvenciones entre febrero y junio de 2025, un período de solo cinco meses. Con el presupuesto federal expirando en septiembre del mismo año, el Columbia Spectator informó que futuras disputas sobre la financiación de la ciencia siguen siendo una posibilidad latente. ¿Logrará la comunidad científica mantener la presión para asegurar un futuro estable y predecible para la investigación, o estaremos ante un ciclo constante de incertidumbre que impactará directamente la capacidad de innovación del país y el bienestar de millones de personas?
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