El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que planea declarar un estado de emergencia nacional para implementar expulsiones masivas de migrantes utilizando recursos militares. La medida, anunciada a través de la plataforma Truth Social, busca reforzar la política migratoria con mano dura, tras acusar a los migrantes de “infectar” al país y “envenenar su sangre”.
Trump nombró a Tom Homan, exdirector del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), como “zar de la frontera”. Durante su gestión previa, Homan supervisó la polémica separación de más de 4,000 niños migrantes de sus familias. También designó a Kristi Noem como secretaria de Seguridad Interior y a Mike Waltz como asesor de Seguridad Nacional, consolidando un equipo alineado con su política restrictiva.
Grupos de derechos humanos expresaron preocupación por los 11 millones de migrantes en situación irregular en Estados Unidos, advirtiendo sobre violaciones de derechos fundamentales. Por otro lado, economistas alertan que una deportación masiva tendría un alto costo y agravaría la escasez de mano de obra en sectores clave de la economía.
La política anunciada refuerza la retórica antiinmigrante de Trump, cuya implementación podría intensificar tensiones sociales y humanitarias en el país.




