Trump planea controlar las centrales nucleares de Ucrania: implicaciones

La seguridad nuclear en Ucrania ha tomado un giro inesperado, luego de una conversación telefónica entre el presidente Trump y su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky. La propuesta, calificada de “inusual” por funcionarios en Kyiv, plantea la posibilidad de que Estados Unidos asuma el control operativo de las centrales nucleares ucranianas. La idea surge en un contexto global de creciente preocupación por la seguridad energética y las tensiones geopolíticas en la región, intensificadas desde la invasión rusa de Ucrania en 2022 y los ataques a infraestructura crítica. Esta sugerencia llega en un momento en que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha estado trabajando activamente para garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares en Ucrania.

Según la investigación publicada por The New York Times, durante la llamada, el presidente Trump argumentó que la experiencia estadounidense en el sector eléctrico y de servicios públicos podría ser crucial para la gestión eficiente de las centrales. La Casa Blanca emitió un comunicado sugiriendo que la propiedad estadounidense garantizaría la protección de la infraestructura y el apoyo necesario al sector energético ucraniano.

La propuesta ha generado desconcierto entre expertos en energía y funcionarios ucranianos. El presidente Zelensky, al parecer, rechazó la idea durante una rueda de prensa en Noruega, afirmando que las centrales nucleares son propiedad del Estado y no son susceptibles de privatización, aunque mostró interés en explorar la cooperación económica con Estados Unidos. Zelensky puntualizó que el tema de la propiedad estadounidense no se abordó directamente en la conversación telefónica, refiriéndose concretamente a la central nuclear de Zaporizhzhia, actualmente bajo control de las fuerzas rusas.

El planteamiento de Trump parece centrarse en la central de Zaporizhzhia, la planta nuclear más grande de Europa, cuya seguridad ha sido motivo de gran preocupación desde que fue ocupada por Rusia. La posible implicación de Estados Unidos en la gestión de la central podría interpretarse como un intento de asegurar la instalación y evitar una catástrofe nuclear en medio del conflicto bélico. La planta ha sufrido cortes de energía externos en múltiples ocasiones, lo que ha generado temor a un posible accidente.

Sin embargo, más allá de la aparente controversia sobre los detalles de la conversación, queda claro que el presidente Trump busca una mayor participación económica de Estados Unidos en Ucrania. Esta búsqueda de inversión podría estar ligada a la reconstrucción de la infraestructura energética dañada por la guerra, y la administración Trump la considera un componente esencial para el futuro de la nación ucraniana. La conversación con Zelensky se produce en un momento en que Estados Unidos considera paquetes adicionales de ayuda económica para Ucrania.

La reacción de Zelensky, aunque cautelosa, sugiere una apertura a explorar vías para la cooperación económica en el sector energético. Sus declaraciones indican que estaría dispuesto a considerar la participación estadounidense en la restauración de la central de Zaporizhzhia, siempre y cuando se encuentre una solución que respete la soberanía ucraniana y la propiedad estatal de las centrales nucleares. La cooperación podría incluir inversiones en tecnología, seguridad y modernización de las centrales existentes, con el objetivo de garantizar su funcionamiento seguro y eficiente.