Trump justifica su política arancelaria en medio de tensiones comerciales globales y turbulencias en los mercados.

El miércoles, los mercados financieros globales se vieron sacudidos por la imposición de nuevos aranceles estadounidenses, generando una ola de incertidumbre y reacciones inmediatas por parte de gobiernos extranjeros. En medio de este panorama, el presidente Trump se mostró optimista en su plataforma Truth Social, instando a la calma con un mensaje que contrastaba fuertemente con la creciente inestabilidad: “¡TRANQUILOS!”. Esta postura llega en un momento en que la inflación se sitúa en un 3.5%, según datos recientes del Departamento de Comercio, lo que añade presión a la economía global.

Según la investigación publicada por The New York Times, la aparente tranquilidad mostrada por el presidente Trump contrasta marcadamente con el caos provocado por la expansión de su guerra comercial a nivel mundial.

En sus declaraciones, Trump reiteró su convicción de que “Todo saldrá bien” y que “¡EE. UU. será más grande y mejor que nunca!”. Sin embargo, esta visión optimista se distancia de la realidad económica que se desprendía de las reacciones internacionales a sus políticas. La respuesta de potencias extranjeras, como China, no se hizo esperar, desencadenando medidas de represalia que, según expertos, podrían tener consecuencias negativas para el crecimiento económico global.

El presidente Trump aprovechó la ocasión para promover a Estados Unidos como un destino atractivo para la inversión empresarial, animando a las compañías a trasladar sus operaciones al país: “¡Es un GRAN momento para trasladar su EMPRESA a los Estados Unidos de América!”, escribió, instando a actuar con rapidez. Esta estrategia busca contrarrestar las posibles pérdidas derivadas de la guerra comercial, incentivando la producción nacional y la creación de empleo en suelo estadounidense.

Ante la volatilidad de los mercados financieros y la caída en el mercado de bonos estadounidense, el presidente Trump optó por presentar la incertidumbre como una oportunidad de compra. “¡¡¡ESTE ES UN GRAN MOMENTO PARA COMPRAR!!!”, proclamó en su plataforma social. Esta táctica busca infundir confianza a los inversores y evitar una mayor caída en los mercados, aunque su efectividad a largo plazo está aún por verse.

Adicionalmente, Trump intentó redirigir la atención pública hacia su propuesta de extender las exenciones fiscales a individuos y empresas, una medida que enfrenta obstáculos en el Congreso debido a divisiones internas dentro del Partido Republicano. “Republicanos, es más importante ahora, que nunca, que aprobemos LA ÚNICA, GRAN y HERMOSA LEY”, instó, prometiendo que “¡¡¡EE. UU. Se elevará como nunca antes!!!”. La aprobación de esta ley se percibe como un elemento crucial para sostener el crecimiento económico y mitigar los efectos negativos de la guerra comercial.

En días previos, tanto el presidente como sus asesores habían anticipado la turbulencia que ahora sacude el sistema financiero global. Trump llegó a describir la economía estadounidense en términos médicos, afirmando que estaba “enferma” y requería una “corrección dolorosa pero necesaria” para revitalizar la industria manufacturera y generar nuevos ingresos. Según el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), el crecimiento global se proyecta en un 3.2% para este año, cifra que podría verse afectada por las tensiones comerciales.

No obstante, economistas alertan que los nuevos aranceles podrían frenar el crecimiento y aumentar los precios para los consumidores estadounidenses, incrementando las probabilidades de una recesión. Incluso algunos miembros del Partido Republicano han manifestado su preocupación, respaldando una legislación que limite la autoridad del presidente en materia arancelaria. A pesar de las críticas, Trump se mantiene firme en su postura, asegurando que más de 70 países han buscado negociar acuerdos comerciales con Estados Unidos, y afirmando con seguridad: “Sé lo que diablos estoy haciendo”.