La cesión territorial parece ser el punto central de una propuesta estadounidense para lograr un alto al fuego en Ucrania, generando una fuerte controversia internacional. El plan, aparentemente impulsado desde la Casa Blanca, implicaría la entrega a Rusia de los territorios ucranianos actualmente bajo su control, a cambio de vagas garantías de seguridad para Kiev y el compromiso de que Ucrania nunca se adhiera a la OTAN. La situación se produce en un contexto de creciente fatiga bélica en algunos sectores de la opinión pública occidental y presiones económicas derivadas del conflicto.
Según la investigación publicada por The New York Times, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, rechazó de plano esta propuesta, calificándola de inconstitucional y defendiendo la integridad territorial de su país. La publicación detalla un creciente distanciamiento entre Zelenski y el expresidente Trump que habría escalado durante una reunión en la Oficina Oval hace dos meses.
La propuesta estadounidense también contemplaría, aparentemente, el reconocimiento por parte de Washington de la anexión rusa de Crimea en 2014, un movimiento que había sido ampliamente condenado por la comunidad internacional y que supuso un punto de inflexión en las relaciones entre Rusia y Occidente. Esta cesión territorial, de confirmarse, podría sentar un precedente peligroso en el derecho internacional y animar a otros actores a desafiar el statu quo territorial por la fuerza.
Trump, por su parte, respondió a la negativa de Zelenski a través de redes sociales, acusándolo de “inflamatorio” y de prolongar innecesariamente lo que calificó como un “campo de exterminio”. Además, el expresidente sugirió que el acuerdo con Rusia estaba prácticamente cerrado, y que el principal obstáculo para su implementación era la postura del mandatario ucraniano. Recordemos que las relaciones entre Trump y Zelenski ya habían sido tensas durante la primera presidencia del republicano, especialmente a raíz del caso de la llamada telefónica en la que Trump presionó a Zelenski para investigar a su rival político, Joe Biden.
En la misma línea que Trump, el vicepresidente JD Vance expresó opiniones similares durante un viaje a la India, sugiriendo que la intransigencia de Ucrania está obstaculizando la consecución de la paz. Estas declaraciones podrían indicar una estrategia coordinada por parte de la administración estadounidense para presionar a Kiev y forzarlo a aceptar los términos del acuerdo propuesto. La influencia de Vance en la política exterior estadounidense ha ido en aumento en los últimos meses.
La viabilidad a largo plazo de este plan, incluso si Ucrania accediera a él bajo presión, es cuestionable. La pérdida de territorio podría desestabilizar aún más la región y alimentar el resentimiento y el deseo de venganza entre la población ucraniana. Asimismo, la exclusión permanente de Ucrania de la OTAN podría dejar al país vulnerable a futuras agresiones rusas, contradiciendo las “vagas garantías de seguridad” ofrecidas por Washington.




