Trump impulsa aranceles a semiconductores y fármacos

La **industria** de semiconductores y farmacéutica se encuentra en el punto de mira de la administración Trump, que ha dado los primeros pasos para imponer nuevos aranceles sobre estos productos. Esta medida, de concretarse, se sumaría a la ya extensa lista de gravámenes implementados por el presidente sobre importaciones a nivel global, intensificando las tensiones comerciales a nivel internacional. El anuncio se produce en un contexto donde la relocalización de la producción manufacturera en Estados Unidos se ha convertido en una prioridad para la Casa Blanca, buscando fortalecer la seguridad nacional y económica del país.

Según la investigación publicada por The New York Times, avisos federales publicados el lunes por la tarde revelaron que la administración ha iniciado investigaciones de seguridad nacional sobre las importaciones de chips y productos farmacéuticos.

Las investigaciones no solo se centrarán en los semiconductores y los fármacos propiamente dichos, sino que también abarcarán la maquinaria utilizada para fabricar los chips y los ingredientes farmacéuticos. Esta ampliación del alcance de las investigaciones sugiere un intento por parte de la administración de ejercer un control más exhaustivo sobre la cadena de suministro, desde la producción hasta la distribución. Kush Desai, portavoz de la Casa Blanca, reafirmó en un comunicado que el presidente Trump “siempre ha sido claro sobre la importancia de relocalizar la manufactura que es crítica para la seguridad nacional y económica de nuestro país”.

Estos nuevos aranceles, de ser aprobados, se ampararían en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, una herramienta legal que permite al presidente imponer aranceles con el fin de proteger la seguridad nacional de los Estados Unidos. Esta sección ha sido utilizada en ocasiones anteriores por la administración Trump para justificar la imposición de aranceles sobre el acero y el aluminio, generando controversia y críticas por parte de socios comerciales.

La imposición de estos aranceles podría tener un impacto significativo en el mercado global de semiconductores y productos farmacéuticos. Países como China, Corea del Sur y Taiwán, que son importantes productores de estos bienes, podrían verse particularmente afectados. Además, las empresas estadounidenses que dependen de la importación de estos productos podrían enfrentar mayores costos, lo que a su vez podría traducirse en precios más altos para los consumidores.

Es importante recordar que la industria de semiconductores es vital para una amplia gama de sectores, desde la electrónica de consumo hasta la automoción y la defensa. La imposición de aranceles podría alterar significativamente las cadenas de suministro y afectar la competitividad de las empresas estadounidenses en estos sectores.

El mismo día, el presidente Trump insinuó la inminente imposición de estos aranceles, manifestando su intención de impulsar la producción nacional. Esta declaración confirma la clara determinación de la administración de priorizar la relocalización de la producción manufacturera en Estados Unidos, incluso a costa de posibles conflictos comerciales con otros países. La evolución de esta situación será crucial para determinar el futuro de la industria de semiconductores y farmacéutica a nivel global.