En una medida que ha generado un fuerte debate en la comunidad internacional, el expresidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva imponiendo sanciones a la Corte Penal Internacional (CPI). La decisión llega después de que el tribunal emitiera órdenes de arresto contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y su exministro de defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Gaza.
Trump justificó su orden argumentando que la CPI estaba sentando “un peligroso precedente” al investigar a Estados Unidos y sus aliados, incluyendo Israel. Según el documento firmado por el exmandatario, las acciones del tribunal ponen en riesgo la seguridad de personal estadounidense y los exponen a enjuiciamientos internacionales sin una “base legítima”.
Las sanciones impuestas por EE.UU. incluyen la restricción de activos y propiedades de los funcionarios de la CPI, así como la prohibición de entrada al país para estos y sus familiares cercanos. La medida refuerza la postura de Washington y Tel Aviv de no reconocer la jurisdicción del tribunal, pese a que Palestina fue admitida como miembro en 2015, lo que otorga a la CPI potestad para investigar crímenes en Gaza.
Reacciones y controversia internacional
La comunidad internacional ha reaccionado con indignación ante la postura de Trump. Vincent Warren, director ejecutivo del Centro para los Derechos Constitucionales, calificó la orden ejecutiva como un “ataque directo contra el estado de derecho”. Según el activista, el alcance de las sanciones busca desalentar investigaciones contra líderes poderosos y socavar la justicia internacional.
La firma del decreto se produce luego de que el Senado de EE.UU. bloqueara un proyecto de ley que pretendía imponer sanciones a funcionarios de la CPI por su accionar contra Israel. Aunque algunos demócratas apoyan la necesidad de reformar el tribunal, argumentaron que la legislación era demasiado amplia y podría afectar a empresas estadounidenses con vínculos con la corte.
La conexión con la crisis en Gaza y el polémico anuncio de Trump
La visita de Netanyahu a la Casa Blanca esta semana ha servido como telón de fondo para la firma de esta orden ejecutiva. Durante el encuentro, Trump sorprendió al anunciar un controvertido plan para Gaza, el cual incluiría la toma del territorio por parte de EE.UU., la reubicación de sus dos millones de habitantes y la transformación del área en la “Riviera de Medio Oriente”. La propuesta ha sido condenada por la comunidad internacional y calificada como un acto de limpieza étnica que violaría el derecho internacional.
El decreto contra la CPI también se alinea con la postura de Netanyahu, quien ha criticado abiertamente la orden de arresto en su contra. La CPI acusa a Netanyahu y Gallant de restringir deliberadamente el acceso a suministros básicos como alimentos, agua y medicinas para la población civil de Gaza, lo que constituiría crímenes de guerra. Por otro lado, la corte también ha emitido órdenes contra el comandante militar de Hamas, Muhammad Deif, por delitos como asesinato y toma de rehenes. Deif falleció recientemente en un ataque aéreo israelí.




