El comercio internacional se tambalea tras la sorpresiva marcha atrás del expresidente Trump en su política arancelaria global, una decisión que llega después de una jornada de extrema volatilidad en los mercados financieros. Las tarifas impuestas a casi 60 países generaron fuertes críticas incluso dentro de su propio partido, alimentando el temor a una posible recesión económica.
Según la investigación publicada por The New York Times, la administración Trump implementó aranceles punitivos antes de anunciar una pausa de 90 días. Este cambio repentino, que beneficia temporalmente a la mayoría de los socios comerciales de Estados Unidos, no se aplica a China, que enfrenta aranceles aún más elevados.
La medida inicial, que gravaba las importaciones con fuertes aranceles, provocó una rápida reacción en los mercados globales. Sin embargo, pocas horas después, Trump anunció, a través de su plataforma Truth Social, una “PAUSA de 90 días” con una “Tarifa Recíproca sustancialmente reducida” del 10% para casi todos los socios comerciales. La excepción notable es China, cuyos productos ahora enfrentan un arancel del 125%, lo que intensifica la guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo. Cabe recordar que en 2024, el déficit comercial de EE.UU. con China alcanzó cifras récord, superando los 800 mil millones de dólares.
La respuesta del mercado bursátil fue inmediata y contundente. El índice S&P 500 experimentó un aumento del 7% en cuestión de minutos tras el anuncio, revirtiendo las pérdidas sufridas en días anteriores. Este repunte representó el mejor día para el S&P 500 desde la recuperación posterior a la crisis financiera de 2008. Prácticamente todas las acciones que componen el índice registraron ganancias significativas. Sectores como el de las aerolíneas, algunas empresas tecnológicas y Tesla experimentaron incrementos superiores al 20%. Los fabricantes de automóviles, a pesar de que los aranceles del 25% sobre los vehículos importados siguen vigentes, también vieron sus acciones subir, con Ford y General Motors superando el 7% de aumento. La Reserva Federal, en su último informe trimestral, había advertido sobre los riesgos inflacionarios derivados de una política comercial proteccionista.
Ante la pregunta de por qué decidió suspender los aranceles tan pronto después de su entrada en vigor, el expresidente Trump pareció reconocer el impacto negativo en los mercados, que habían visto evaporarse billones de dólares en valor bursátil en los últimos días. “Bueno, pensé que la gente se estaba saliendo un poco de la línea”, admitió Trump. “Se estaban poniendo nerviosos. Tenían un poco de miedo”. El analista jefe de Goldman Sachs, en una nota a sus clientes, había calificado la política arancelaria como “insostenible a largo plazo”.
Esta acción se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. Beijing había respondido previamente a los aranceles estadounidenses elevando sus propios gravámenes sobre los productos estadounidenses al 84%, en una escalada de represalias mutuas que no muestra signos de disminuir. Este conflicto comercial, que se ha prolongado durante años, ha afectado a las cadenas de suministro globales y ha generado incertidumbre en el panorama económico mundial. El Fondo Monetario Internacional había revisado a la baja sus previsiones de crecimiento global debido a la persistencia de las disputas comerciales.



