Trump extiende el alto el fuego arancelario con China por un trimestre

La guerra comercial entre Estados Unidos y China, un conflicto que ha sacudido los mercados globales durante años, experimenta un nuevo capítulo con la reciente decisión del presidente estadounidense Donald Trump de extender la tregua arancelaria con China por 90 días. Esta prórroga, anunciada horas antes de que expirara el plazo inicial, busca mantener abiertas las líneas de diálogo y evitar una escalada aún mayor en las tensiones comerciales entre las dos potencias económicas. La decisión se produce en un contexto de presiones internas y externas, donde la administración Trump busca equilibrar su postura proteccionista con la necesidad de mantener la estabilidad económica y la relación con un socio comercial clave.

Según la investigación publicada por elcomercio.pe, la extensión de la tregua arancelaria fue informada por medios estadounidenses como CNBC y el Wall Street Journal, que citaron fuentes anónimas de la Casa Blanca.

La competencia con China ha sido una piedra angular de la política exterior estadounidense desde el primer mandato de Trump (2017-2021), una postura que ha sido mantenida, e incluso intensificada, por su sucesor demócrata Joe Biden y que Trump ha retomado con fuerza tras su regreso al poder el pasado 20 de enero. Una de las medidas más recientes fue la imposición de un arancel del 10% para combatir el tráfico de fentanilo, adicional a los ya existentes, sumado a un 20% por los llamados aranceles “recíprocos” a principios de abril.

Sin embargo, esta escalada arancelaria desató una serie de represalias por parte de China, elevando los aranceles hasta un 125% para los productos estadounidenses y un 145% para los chinos. Tras tensas negociaciones, en mayo se alcanzó un acuerdo en Ginebra para reducir los aranceles al 10% para uno y al 30% para el otro respectivamente. Desde entonces, delegaciones de ambos países se han reunido en Londres y Estocolmo en un esfuerzo por evitar una mayor confrontación y preservar la tregua.

A pesar de la extensión de la tregua, la incertidumbre persiste. Trump, conocido por su estilo negociador impredecible, ha condicionado el futuro de las relaciones comerciales a concesiones por parte de China. En un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, exigió a China que “cuadruplicara sus compras de soja estadounidense”, argumentando que esto beneficiaría a los agricultores estadounidenses y reduciría el déficit comercial bilateral.

Mientras tanto, China ha expresado su esperanza de alcanzar un resultado “positivo” en las negociaciones. Lin Jian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, instó a Estados Unidos a “colaborar con China para respetar el importante consenso alcanzado durante la conversación telefónica entre ambos jefes de Estado (…) y se esfuerce por lograr resultados positivos sobre la base de la igualdad, el respeto mutuo y el beneficio mutuo”.

Es importante recordar que, además de los aranceles aplicados a China, la administración Trump ha implementado medidas similares contra otros países, como Brasil, con gravámenes que oscilan entre el 10% y el 50%, así como a sectores específicos como automóviles, acero, aluminio y cobre. Incluso amenazó con imponer nuevos impuestos a los semiconductores y los productos farmacéuticos. La volatilidad del mercado se hizo evidente tras la publicación de un documento que inicialmente clasificaba los lingotes de oro como sujetos a aranceles, una medida que fue posteriormente desmentida por el propio Trump.