Trump exime de aranceles a móviles ordenadores y otros aparatos electrónicos

La administración Trump ha concedido exenciones arancelarias a una amplia gama de productos electrónicos, incluyendo *smartphones*, ordenadores y semiconductores, en un movimiento que alivia la presión sobre gigantes tecnológicos como Apple y Dell. Esta decisión, que llega tras semanas de crecientes tensiones comerciales con China, representa un respiro para la industria tecnológica y para los consumidores, quienes temían un aumento en los precios de dispositivos electrónicos esenciales. La medida se produce en un contexto de incertidumbre económica global, con previsiones de crecimiento moderado y temores de una posible recesión alimentados por las disputas comerciales internacionales.

Según la investigación publicada por The New York Times, esta exención parcial se produce después de que la administración Trump impusiera aranceles del 20% a productos chinos a principios de este año, argumentando la implicación del país en el comercio de fentanilo.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. emitió un comunicado detallando la lista de productos exentos, que incluye módems, routers, memorias USB y otros bienes tecnológicos que, en su mayoría, no se fabrican en suelo estadounidense. Esta exención, sin embargo, no es total. Otros aranceles seguirán aplicándose a la importación de productos electrónicos y *smartphones*, y existe la posibilidad de que la administración Trump incremente los aranceles sobre los semiconductores, un componente esencial en la fabricación de estos dispositivos.

La decisión ha sido recibida con alivio por las grandes empresas tecnológicas. Se espera que Apple y Nvidia eviten, en gran medida, los impuestos punitivos que podrían haber reducido sus beneficios. Los consumidores, algunos de los cuales se apresuraron a comprar iPhones la semana pasada ante la perspectiva de subidas de precios, podrán evitar un aumento significativo en el coste de *smartphones*, ordenadores y otros dispositivos. Además, las exenciones podrían amortiguar la inflación y calmar la incertidumbre que muchos economistas temían que pudiera conducir a una recesión.

Esta exención arancelaria representa un cambio de rumbo en la política comercial de Trump, que buscaba reescribir el comercio mundial para impulsar la industria manufacturera estadounidense. Sin embargo, las fábricas que producen iPhones, ordenadores portátiles y otros productos electrónicos están profundamente arraigadas en Asia, especialmente en China, y es poco probable que se trasladen sin una fuerza impulsora como los altos impuestos que la administración Trump había propuesto inicialmente.

Matthew Slaughter, decano de la Tuck School of Business en Dartmouth, considera que «es difícil saber si existe una comprensión dentro de la administración de que la remodelación de la economía estadounidense es un esfuerzo gigantesco». El futuro de estas exenciones arancelarias y su impacto a largo plazo en la economía estadounidense aún están por verse, pero la decisión representa un punto de inflexión en la guerra comercial entre Estados Unidos y China.