Trump cree que una recesión valdría la pena aunque los economistas lo dudan.

En un cambio notable respecto a la estrategia habitual, la administración del Presidente Trump parece estar preparándose para la posibilidad de una recesión económica. Históricamente, los presidentes han evitado incluso mencionar la palabra, concentrando sus esfuerzos en prevenir cualquier señal que pudiera presagiar una crisis. Esta postura divergente levanta interrogantes sobre las tácticas de comunicación y las proyecciones económicas del gobierno.

Según la investigación publicada por The New York Times, figuras clave dentro de la administración Trump han comenzado a sugerir que una recesión no solo es factible, sino que podría no ser tan perjudicial como se teme. Este giro en el discurso contrasta fuertemente con las promesas iniciales de prosperidad económica inmediata.

Declaraciones recientes de Howard Lutnick, Secretario de Comercio, indican que las políticas implementadas por Trump “valen la pena”, incluso si desencadenan una recesión. De manera similar, Scott Bessent, Secretario del Tesoro, ha planteado la necesidad de un “periodo de desintoxicación” para la economía, argumentando que se ha vuelto demasiado dependiente del gasto público. El propio Presidente Trump ha aludido a un inevitable “periodo de transición” mientras sus políticas entran en vigor. Estas justificaciones evocan paralelismos con la defensa de políticas económicas controvertidas en el pasado, como las medidas adoptadas durante la crisis financiera de 2008.

Sin embargo, estas explicaciones contrastan con las promesas iniciales del Presidente Trump de erradicar la inflación desde su primer día en el cargo y de inaugurar una “era dorada” para Estados Unidos. En lugar de una bonanza económica, la inflación se ha mantenido persistente y las políticas arancelarias del gobierno han generado preocupación entre los economistas, quienes advierten que podrían exacerbar aún más la situación inflacionaria. Recordemos que la imposición de aranceles genera un aumento en los costos de producción, trasladándose al consumidor final y alimentando la inflación.

La incertidumbre generada por las políticas de Trump ha impactado negativamente la confianza de los consumidores y las empresas, reflejándose en la caída de los precios de las acciones. Este fenómeno recuerda a las reacciones del mercado ante políticas económicas inesperadas en el pasado, como las implementadas durante la administración Reagan, que inicialmente generaron volatilidad antes de estabilizarse.

Sean Vanatta, historiador financiero de la Universidad de Glasgow, resume la situación argumentando que este tipo de lenguaje se utiliza cuando las políticas implementadas no están dando los resultados esperados y, por el contrario, están perjudicando activamente a la población. Este análisis pone de relieve la importancia de la comunicación en momentos de incertidumbre económica, ya que las palabras de los líderes políticos pueden influir significativamente en las expectativas y el comportamiento del mercado.