Según la investigación publicada por Gestión.pe, la presidencia de Donald Trump ha exacerbado esta situación, llevando a los mercados financieros globales a un punto de inflexión.
El posible retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos plantea serias interrogantes sobre el futuro del comercio internacional. La imposición de nuevos aranceles, programada para entrar en vigor el 7 de agosto, afectaría a un amplio espectro de países, incluyendo a la Unión Europea, Corea del Sur, India, Sudáfrica y Canadá. China, aunque actualmente mantiene un acuerdo temporal con EE.UU., no está exenta del riesgo de futuras fricciones comerciales.
Expertos como Javier García Díaz de BlackRock, señalan un cambio trascendental, donde la colaboración transnacional cede terreno a un mundo más fragmentado. Eric Veiel, de T. Rowe Price, comparte esta perspectiva y advierte que esta tendencia a la desglobalización podría tener efectos contraproducentes para las economías de EE.UU. y China, a la vez que podría abrir oportunidades en otros mercados. Cabe recordar que en 2018, la imposición de aranceles al acero y al aluminio por parte de la administración Trump ya generó tensiones y respuestas proteccionistas por parte de otros países.
En el ámbito bursátil, el dominio de las grandes empresas tecnológicas, conocidas como las “Siete Magníficas”, parece estar disminuyendo, abriendo la puerta a una mayor diversificación en el mercado. En paralelo, las políticas fiscales expansivas en Alemania, sumadas a las políticas arancelarias estadounidenses, han contribuido a desestabilizar el mercado de bonos, impulsando la inflación y elevando los rendimientos. Es importante tener en cuenta que la Reserva Federal ha mantenido una política monetaria restrictiva para controlar la inflación, lo que ha afectado el comportamiento de los mercados.
La incertidumbre generada por la volatilidad y las políticas comerciales erráticas pone a prueba la capacidad de gestión activa, según los analistas de Ibercaja y Wellington Management. La estabilización del entorno comercial podría desencadenar una reactivación inflacionaria, dejando obsoletas las políticas monetarias actuales. La incertidumbre económica se ve agravada por la creciente deuda global, que alcanzó un récord de 307 billones de dólares en el primer trimestre de 2024, según el Instituto de Finanzas Internacionales.
Wellington Management advierte que los aranceles actuarían como un impuesto directo a los consumidores estadounidenses, afectando negativamente el crecimiento económico. El encarecimiento y la ineficiencia de las cadenas de suministro también debilitarían la oferta, impactando el consumo. Singular Bank subraya que el nacionalismo económico de Trump, bajo el lema “Make America Great Again”, aleja a EE.UU. de su tradicional rol como garante del orden internacional y si sumamos la inestabilidad social generada por la polarización política, el panorama es aún más desalentador.




