Trump califica de error el ataque ruso en Sumy

La diplomacia internacional se enfrenta a un delicado equilibrio tras el reciente ataque con misiles rusos en la ciudad ucraniana de Sumy. El incidente, que ha provocado una considerable pérdida de vidas civiles, ha suscitado una respuesta divergente por parte de la administración Trump, oscilando entre la condena y la mitigación de la responsabilidad rusa.

Según la investigación publicada por The New York Times, el Presidente Trump calificó el ataque con misiles contra Sumy como un «error» y una «cosa horrible», incluso mientras altos funcionarios de su gobierno expresaban una condena más enérgica, generando un inusual contraste en la postura oficial de Washington hacia Moscú en un momento en que la Casa Blanca impulsa activamente un alto el fuego en la región.

El ataque, perpetrado con dos misiles balísticos que impactaron en el centro de Sumy, resultó en la trágica muerte de al menos 34 personas y heridas a más de un centenar. Este incidente se suma a otro ataque similar ocurrido apenas una semana antes, incrementando la preocupación en Kiev, que lo interpreta como una señal de la falta de compromiso real de Moscú para detener el conflicto, a pesar de las negociaciones lideradas por Estados Unidos para alcanzar una tregua. El Ministerio de Defensa ruso no emitió comentarios inmediatos tras el ataque.

Las palabras del Presidente Trump, pronunciadas a bordo del Air Force One, generaron controversia. Su afirmación de haber sido «informado» de que Rusia había cometido un «error» fue interpretada por algunos analistas como un intento de justificar o minimizar la responsabilidad de Moscú. Esta postura se alinea con la tendencia general del Presidente Trump a evitar críticas directas al Presidente Vladimir V. Putin desde que asumió el cargo en enero de 2021.

Contrastando con la postura del Presidente, varios altos funcionarios de la administración Trump adoptaron un tono más contundente. Keith Kellogg, enviado especial para Ucrania, declaró que las fuerzas rusas habían cruzado «cualquier línea de decencia» al atacar a civiles en Sumy. El Secretario de Estado, Marco Rubio, también condenó el «horripilante ataque con misiles ruso en Sumy». Esta divergencia interna refleja las tensiones existentes dentro de la administración respecto a la política exterior hacia Rusia y el conflicto en Ucrania.

Rubio defendió la gestión de la crisis por parte de la administración, afirmando que «este es un trágico recordatorio de por qué el Presidente Trump y su Administración están dedicando tanto tiempo y esfuerzo a intentar poner fin a esta guerra y lograr una paz duradera». Los ataques se producen en un contexto de creciente preocupación por el uso de armas no convencionales en el conflicto, aunque no existen pruebas concretas al respecto hasta el momento.

La situación se produce en un momento crítico para las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, marcadas por las acusaciones de injerencia electoral y las diferencias en materia de control de armamentos. La Unión Europea ha reiterado su llamado a una investigación exhaustiva del ataque y ha instado a todas las partes a respetar el derecho internacional humanitario.