El panorama del comercio internacional se prepara para un posible vuelco. El expresidente Trump ha definido un plan final para la imposición de aranceles “recíprocos” de amplio alcance, los cuales se prevé que entren en vigor el miércoles, después de que el propio Trump anuncie los detalles en una ceremonia vespertina en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca. Esta acción se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales a nivel global, incluyendo disputas con China y la Unión Europea sobre prácticas comerciales desleales y barreras a la exportación.
Según la investigación publicada por The New York Times, Karoline Leavitt, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, ratificó el calendario previsto durante una rueda de prensa el martes. Añadió que Trump ha estado trabajando intensamente con su equipo de comercio para ultimar los aspectos más específicos de una estrategia dirigida a poner fin a “décadas de prácticas comerciales injustas”.
Ante las preguntas sobre si la administración temía que los aranceles pudieran resultar una estrategia contraproducente, Leavitt se mostró optimista y replicó: “No van a ser un error. Va a funcionar”. La administración de Trump ha valorado distintas estrategias arancelarias en las últimas semanas, buscando el enfoque más efectivo para reequilibrar la balanza comercial de EE.UU.
Una de las opciones consideradas por la Casa Blanca es un arancel uniforme del 20% sobre todas las importaciones. Los asesores han argumentado que esta medida podría generar más de 6 billones de dólares en ingresos para el gobierno estadounidense, contribuyendo a financiar programas nacionales y reducir el déficit. Sin embargo, existe preocupación sobre el impacto de este arancel en los precios al consumidor y la competitividad de las empresas estadounidenses.
No obstante, los asesores también han debatido la posibilidad de asignar diferentes niveles arancelarios a cada país, en función de las barreras comerciales que estos impongan a los productos estadounidenses. De acuerdo con esta propuesta, las naciones que mantengan políticas proteccionistas más agresivas se enfrentarían a aranceles más elevados, incentivando la apertura de sus mercados.
Además, se ha sugerido que algunos países podrían evitar por completo los aranceles si alcanzan acuerdos comerciales favorables con Estados Unidos. Esta opción busca promover la negociación y la cooperación en lugar de la confrontación, ofreciendo un camino para fortalecer las relaciones comerciales bilaterales y multilaterales. Trump, en declaraciones a los periodistas en el Despacho Oval el lunes, afirmó que Estados Unidos sería “muy amable, relativamente hablando” al imponer aranceles a un gran número de países, incluyendo aliados de EE.UU., que, según él, están obstaculizando injustamente el flujo de las exportaciones estadounidenses.




