TRES: TÚPAC AMARU II

Por Israel Tolentino

“Túpac Amaru es un héroe sin cara. San Martín, Bolívar y otros militares criollos fueron pintados (y mejorados) por la mano de José Gil. Pero hasta hoy no sabíamos que los jefes indios vencidos antes de Ayacucho hubiesen tenido igual suerte artística” escribe Pablo Macera, quien en alguna ocasión mandó celebrar misa en su nombre e imito ese gesto. Una vez  le pedí una Santa Misa a un amigo sacerdote en Ancash y en simultáneo el poeta Omar Aramayo hacía lo mismo en el Cusco.

José Gabriel Condorcanqui Noguera (1738 – 1781) es una figura cercana a mis recorridos de  estos últimos diez años. Hay un momento en la vida, que uno se da cuenta de ello, de que algo sucede entre un personaje y uno en algunas circunstancias. Estábamos con la familia, recién llegados en el pueblo de Chacas en la región Ancash y, una de las calles del lugar donde nos alojamos llevaba el nombre de Túpac Amaru. El año 2015 se concretó una invitación para realizar una exposición individual en la sala “Víctor Humareda” patio de jazmines en el Centro Cultural de la Universidad San Marcos en Lima, tenía en mente dedicar la muestra individual a un amigo apreciado, don Pablo Macera (1929 – 2020), un intelectual no sólo lúcido sino también rebelde e innovador dice el historiador Manuel Burga. Los dos años de trabajo e investigación se pasaron volando, el 4 de mayo del 2017 inauguraba la exposición homenaje a Pablo Macera titulada Waqaypata (lugar de los lamentos) él, don Pablito como le llamábamos, llegó puntual, un encuentro memorable, recorrimos cada parte de la sala. Micaela Bastidas Puyucahua (1744 – 1781) la esposa de Túpac Amaru reclamó su lugar, recuerdo un retrato blanco pintado pensando en ella. Terminada la exposición, los héroes sin cara quedaron dando vueltas en mi cabeza en los años siguientes.

Por circunstancias del trabajo, el posterior encuentro con Túpac Amaru se dio en el viaje familiar que realizamos al Cusco, por esos meses del 2020, para bien, en el Lugar de la Memoria (LUM) se preparaba la muestra titulada: Túpac Amaru y Micaela Bastidas: Memoria, símbolos y misterios, como antesala al bicentenario nacional. Meses en torno a las imágenes ficticias  de la martirizada pareja; vivíamos los tiempos de pandemia, el corona virus 19 dándonos una tregua, podíamos movilizarnos. La plaza del Cusco vacía y en silencio, Fati y Berni corriendo por su espacio ante los ojos de Elita como si jugaran en la plazuela de un pueblo cotidiano, días increíbles, la capital antigua de los incas bajo nuestros pies.

A comienzos del 2021 me invitan a la muestra colectiva Las independencias regionales. Guerra, mujeres y participación popular, otra vez en el LUM, en esa investigación descubro un vínculo cercano entre el Cusco revolucionario de 1780 y el Huánuco de la rebelión doceañista de 1812, dos espacios distantes kilométricamente uniéndose con el encuentro filial entre el último Túpac Amaru: Juan Bautista Túpac Amaru (1747 – 1827), medio hermano de José Gabriel con fray Marcos Duran Martel (héroe poco estudiado), ambas historias encontrándose en Ceuta (lugar al norte de África donde se desterraba a los insurgentes que no se asesinaban). Contará Juan Bautista en su corta autobiografía titulada: 40 años de cautiverio: “Pero el año 13 el primero de junio se me presentó D. Marcos Durán Martel, hombre que ha desagraviado a la naturaleza de cuanto los demás la habían injuriado en mí mismo; se ha mostrado como una mano tutelar destinada a salvar mis días, y hacerme gustar en los últimos de mi vida los encantos de la amistad”. Una coincidencia conmovedora, hasta las lágrimas; en la remota península con vista al Mediterráneo las desgracias de estos personajes uniendo entrañablemente Huánuco con Cusco.

Llegará la Exposición Bicentenario en el Museo Nacional (MUNA) “En busca de algo perdido. Perú… un sueño” curada por Canal Museal, donde se dará la oportunidad de exhibir juntos los rostros desconocidos de Micaela Bastidas y José Gabriel Condorcanqui.

Pasaran otra vez algunos años y las rutas del trabajo me llevarán a la Institución Educativa Túpac Amaru en la parte amazónica del país. Le debo el afecto hacia Túpac Amaru al entrañable Pablo Macera, de quien como dice Manuel Burga: “me quedo con el historiador rebelde, innovador; amante del país, sus amigos y su familia” (Cusco /Huánuco, 2021/2024).