El reloj político corre y el país sigue en pausa. Han pasado ya tres días desde que José Jerí Oré juró como presidente interino de la República tras la vacancia de Dina Boluarte, pero hasta ahora no hay un solo ministro designado. La ausencia de un gabinete completo mantiene en suspenso la gobernabilidad del país y, según juristas, limita la validez de cualquier decisión presidencial.
La situación genera preocupación en el entorno político y desconcierto en la ciudadanía. Desde que asumió el cargo, Jerí ha evitado revelar nombres y solo se ha limitado a asegurar que “el gabinete se está viendo con la debida responsabilidad”. Sin embargo, el tiempo corre y la falta de ministros empieza a convertirse en un símbolo de incertidumbre en el Ejecutivo.
Durante su primera actividad pública, en San Juan de Miraflores, donde supervisó las acciones de mitigación de un incendio que arrasó más de 100 viviendas, el mandatario se excusó ante la prensa. “Estamos construyendo un nuevo gabinete (…) pero hoy la prioridad es atender el problema de las familias afectadas”, dijo la noche del 11 de octubre.
Gobierno sin ministros
Mientras tanto, el país navega en un limbo legal. De acuerdo con el artículo 120 de la Constitución, ningún acto presidencial tiene validez sin la firma de un ministro, lo que significa que Jerí, al no haber designado aún su gabinete, no puede emitir decretos ni ejecutar políticas. En otras palabras, el Gobierno está de pie, pero sin piernas que lo sostengan.
La urgencia de conformar un equipo ministerial no solo responde a razones políticas, sino también a la necesidad de evitar un vacío administrativo que paralice las decisiones del Estado.
Nombres que suenan
La salida de varios ministros de la gestión anterior complicó aún más el panorama. César Vásquez, César Sandoval y Juan José Santiváñez dejaron sus cargos tras la vacancia de Boluarte, dejando carteras claves acéfalas.
En los pasillos del poder ya se vocea una lista de posibles reemplazos. Según fuentes del Ejecutivo, Jerí estaría evaluando un gabinete “técnico y de consenso”, aunque los nombres mencionados apuntan a figuras ya conocidas: Raúl Pérez-Reyes (como premier y exministro de Economía), Cluber Aliaga (Interior), Carlos Estremadoyro, Jorge Angulo y Miguel Palacios Celi, exdecano del Colegio Médico del Perú, quien suena para el Ministerio de Salud.
De concretarse la designación de Pérez-Reyes, Jerí confirmaría una apuesta por el continuismo de perfiles cercanos al gobierno vacado, una decisión que podría enfrentar resistencia política en el Congreso.
Fuerza Popular marca distancia
Mientras tanto, en el Parlamento, Fuerza Popular intenta desmarcarse del nuevo gobierno. Aunque Fernando Rospigliosi ocupa temporalmente la presidencia del Congreso, la bancada fujimorista asegura que no busca mantener el control de la Mesa Directiva.
“El señor Rospigliosi es encargado de la presidencia hasta que se elija un nuevo titular. No se va a quedar, esa fue la promesa de nuestra bancada”, declaró el congresista César Revilla, enfatizando la necesidad de recomponer la Mesa con celeridad.
Un gobierno en punto muerto
A tres días de su llegada a Palacio, José Jerí enfrenta su primera gran prueba: formar un gabinete que inspire confianza, estabilidad y legitimidad. Sin ministros, sin premier y sin posibilidad de emitir decisiones válidas, su presidencia pende de la conformación de un equipo capaz de sostener el aparato estatal.
Por ahora, el país espera. El fuego político —como el incendio que supervisó en Pamplona Alta— amenaza con extenderse si el nuevo mandatario no logra, pronto, apagar la incertidumbre.




