La incertidumbre sobre la continuidad del apoyo estadounidense a Ucrania ha sido una constante desde los meses previos a las elecciones americanas del otoño pasado. La sombra de un segundo mandato de Trump proyectaba dudas sobre la firmeza del respaldo de EE.UU. en una guerra que amenaza la propia supervivencia de la nación ucraniana. La situación geopolítica actual, marcada por la persistente agresión rusa y la creciente dependencia de Ucrania de la ayuda exterior, hace que cada encuentro diplomático sea crucial.
Según la investigación publicada por The New York Times, tras la reunión del viernes en la Casa Blanca entre el Presidente Zelensky y el Presidente Trump, la percepción en Ucrania ha virado hacia una conclusión preocupante: Trump parece haber tomado partido, y no es el de Ucrania.
Este encuentro, calificado como “asombroso”, ha hecho que el temor, antes impensable, de que Ucrania se vea obligada a librar una larga guerra contra un adversario superior sin el apoyo de Estados Unidos, parezca ahora mucho más cercano a la realidad. Recordemos que, en 2024, la ayuda militar de EE.UU. representó un 40% del total recibido por Ucrania.
Phillips O’Brien, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de St. Andrews, Escocia, comentó que la situación “se está clarificando para Ucrania, aunque no de manera positiva”. Añadió que, a partir de ahora, Ucrania sólo puede contar con los estados europeos para el apoyo necesario en su lucha. Esta declaración subraya el cambio de paradigma en las alianzas internacionales y la necesidad urgente de que Europa asuma un papel más protagónico en la defensa de Ucrania.
Una consecuencia inmediata de este encuentro fue el respaldo generalizado que recibió Zelensky, incluso por parte de políticos de la oposición, por no ceder ante la presión de Trump. Este frente común refleja la gravedad de la situación y la percepción de que la integridad nacional está en juego. En el contexto ucraniano, donde la unidad política ha sido históricamente difícil de alcanzar, este apoyo transversal es significativo.
Maryna Schomak, una ciudadana cuya difícil situación personal, con el diagnóstico de cáncer de su hijo, se ha visto agravada por la destrucción del hospital infantil oncológico más grande de Ucrania por un misil ruso, elogió la dignidad con la que Zelensky se condujo durante la reunión. Este testimonio personal refleja el sentir de muchos ucranianos que ven en su presidente un símbolo de resistencia y determinación frente a la adversidad.
El futuro del conflicto en Ucrania y su relación con Occidente penden ahora de un hilo, con la mirada puesta en las próximas decisiones políticas y militares que se tomen tanto en Washington como en las capitales europeas. La cohesión y el compromiso de los aliados de Ucrania serán determinantes para su supervivencia.




