Tras la tregua de Trump en los aranceles, la UE pospone represalias para facilitar el diálogo.

La guerra comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea experimenta un giro inesperado tras el anuncio del Presidente Trump de pausar la imposición de nuevos aranceles. Esta decisión, que llega después de meses de tensiones y amenazas mutuas, abre una ventana de oportunidad para la negociación y la posible resolución de disputas comerciales que han afectado a diversos sectores económicos. Recordemos que las tensiones comerciales se intensificaron tras la imposición de aranceles estadounidenses al acero y al aluminio en 2024, medida que generó fuertes críticas y promesas de represalias por parte de la UE.

Según la investigación publicada por The New York Times, funcionarios de la Unión Europea anunciaron el jueves que retrasarían sus planes de aranceles de represalia tras la repentina decisión del presidente Trump de pausar algunos de los gravámenes que había impuesto a Europa y a gran parte del resto del mundo.

La administración Trump había amenazado con imponer aranceles “recíprocos”, impuestos generalizados que se aplicarían en diferentes cantidades a distintos países. El anuncio inicial, hecho el 2 de abril, indicaba que la Unión Europea se enfrentaría a un gravamen del 20 por ciento. Sin embargo, el cambio de rumbo del miércoles sugiere que el bloque podría enfrentar, en cambio, un arancel general del 10 por ciento durante los próximos 90 días. Este periodo de pausa se interpreta como un gesto de buena voluntad para facilitar las conversaciones.

Sin embargo, los aranceles del 25 por ciento que Trump impuso tanto a los automóviles como al acero y al aluminio parecen seguir vigentes. La represalia que Europa aprobó el miércoles fue en respuesta a los aranceles del sector metalúrgico, no a los aranceles que Trump ha retrasado ahora. Este punto es crucial, ya que la UE ha condicionado cualquier movimiento futuro a la resolución de la disputa sobre el acero y el aluminio.

El plan de represalia europeo habría aplicado aranceles del 10 al 25 por ciento a una amplia gama de productos, incluyendo soja, mantequilla de cacahuete y laca para el cabello. La magnitud de la respuesta planeada subraya la seriedad con la que la UE estaba tomando las medidas proteccionistas de Estados Unidos. Ahora, los funcionarios se tomarán “un poco de tiempo para pensar, un poco de tiempo para analizar, un poco de tiempo para reflexionar”, dijo Olof Gill, portavoz de la Comisión Europea, en una conferencia de prensa el jueves, demostrando un optimismo cauteloso.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, declaró que las contramedidas europeas se activarían si las negociaciones no son satisfactorias. “Si las negociaciones no son satisfactorias, nuestras contramedidas se activarán”, anunció Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en un comunicado. “El trabajo preparatorio sobre nuevas contramedidas continúa”. Esta declaración refuerza la posición de la UE de no descartar futuras acciones en caso de que las negociaciones fracasen.

La reacción inicial en los mercados ha sido mixta, con algunos sectores celebrando la posibilidad de una tregua comercial, mientras que otros expresan cautela ante la incertidumbre persistente. La evolución de esta situación en los próximos 90 días será clave para determinar el futuro de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea, dos de las economías más importantes del mundo.