El Ministerio de Salud de Perú reporta 262 muertes maternas en 2023, evidenciando una crisis en la atención sanitaria a gestantes. La falta de acceso a servicios médicos oportunos, especialmente en zonas de pobreza, se perfila como la principal causa de esta alarmante estadística.
Las cifras son estremecedoras: una mujer peruana fallece cada 36 horas debido a complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. Según el Ministerio de Salud, las principales causas de estos decesos son hemorragias no controladas, trastornos de presión arterial que pueden derivar en preeclampsia e infecciones no atendidas a tiempo que se generalizan hacia una septicemia.
“La situación es crítica, especialmente en zonas rurales y de extrema pobreza donde el acceso a servicios de salud es limitado”, afirma la Dra. María Rodríguez, especialista en salud materna. El caso reciente de Eliza Quemchiza, gestante de la comunidad nativa Alto Lagarto en Pasco, quien falleció durante su traslado por falta de un anestesiólogo, ilustra dramáticamente esta realidad.
Los embarazos en adolescentes menores de 20 años también se identifican como un factor de alto riesgo. “Es fundamental implementar programas de educación sexual y reproductiva para prevenir embarazos precoces”, señala el Dr. Carlos Mendoza, director de un centro de salud en Lima.




