Un devastador terremoto de magnitud 7.6 ha sacudido la prefectura de Ishikawa en Japón, causando la muerte de al menos 62 personas y dejando a 17 gravemente heridas, según informó el portavoz del gobierno, Yoshimasa Hayashi. El sismo, seguido por más de 100 réplicas, ha afectado severamente a miles de estructuras, incluyendo edificios, vehículos y barcos, y ha interrumpido servicios básicos como el agua, la electricidad y la telefonía móvil en diversas áreas. Miki Kobayashi, un residente de Ishikawa, expresó su desesperación ante la magnitud de la catástrofe, dudando de la posibilidad de continuar viviendo en su hogar dañado.
El gobierno japonés, conocido por su preparación ante desastres naturales, ha activado una respuesta inmediata, aunque el experto Toshitaka Katada de la Universidad de Tokio advierte que la situación sigue siendo precaria e impredecible. A pesar de las advertencias públicas y los planes de evacuación, la naturaleza impredecible de los terremotos plantea un constante desafío para la nación. El Primer Ministro Fumio Kishida ha declarado que se está librando una batalla contrarreloj para rescatar a los afectados, con 1.000 soldados desplegados para ayudar en las labores de rescate.
Las autoridades han emitido alertas de tsunami, aunque estas se levantaron al día siguiente. A pesar de la cancelación de las alertas, la comunidad sigue en vilo ante la posibilidad de más réplicas y el riesgo de derrumbes, especialmente con las previsiones de lluvia. Este terremoto es un recordatorio de la vulnerabilidad de Japón a los desastres naturales y subraya la importancia de la preparación y la respuesta rápida. El Presidente de EE.UU., Joe Biden, ha expresado su disposición a ofrecer ayuda a Japón en estos momentos difíciles.




