Tragedia climática en sureste de Brasil: 23 muertos, decenas de desaparecidos y miles en alerta por lluvias

El sureste de Brasil enfrenta una de las emergencias climáticas más graves de los últimos años tras las intensas lluvias que azotaron los estados de Minas Gerais, Río de Janeiro y São Paulo. De acuerdo con reportes oficiales, el balance preliminar registra al menos 23 personas fallecidas, más de 400 desplazadas y decenas de desaparecidos, en medio de inundaciones y deslizamientos de tierra provocados por el desbordamiento del río Paraibuna.
Las precipitaciones acumuladas en febrero alcanzaron los 584 milímetros, cifra que duplica el promedio histórico mensual, según informaron autoridades locales. Esta situación obligó a declarar estado de calamidad pública en varias jurisdicciones debido al colapso de viviendas, carreteras y puentes.
Más de 540.000 habitantes permanecen bajo alerta máxima ante el riesgo de nuevos aludes, especialmente en zonas de laderas inestables. Las actividades escolares fueron suspendidas y equipos de emergencia trabajan de manera ininterrumpida en labores de rescate y evaluación de daños.
Epicentro del desastre
El municipio de Juiz de Fora, en Minas Gerais, figura entre las zonas más afectadas. El barrio Parque Burnier concentra parte de los daños más severos. Según el Cuerpo de Bomberos, se reportó la desaparición de al menos 17 personas, incluidos menores de edad, aunque algunas fueron rescatadas con vida en las primeras horas de intervención.
La alcaldesa Margarida Salomão calificó la situación como “extrema” y confirmó que se han registrado alrededor de 20 deslizamientos de tierra que dejaron sectores completamente aislados. El colapso de vías de acceso ha dificultado el traslado de maquinaria pesada y personal de rescate.
Las autoridades mantienen vigilancia permanente ante la persistencia de lluvias, mientras continúan las labores de búsqueda en áreas donde se teme que aún haya personas atrapadas bajo los escombros.
Emergencias en São Paulo
En el estado de São Paulo, el municipio de Peruíbe reportó precipitaciones superiores al promedio mensual, lo que dejó al menos 400 personas afectadas y obligó a activar protocolos de emergencia. En Ubá, también en Minas Gerais, se confirmaron dos fallecidos tras el colapso de viviendas por deslizamientos.
Por su parte, en Río de Janeiro, la ciudad de São João de Meriti registró una víctima mortal y más de 600 desplazados por inundaciones. Las autoridades elevaron la alerta al nivel máximo ante el riesgo de nuevos derrumbes.
El gobierno estatal de Minas Gerais movilizó especialistas en infraestructura y asistencia humanitaria, mientras que el gobierno federal evalúa reforzar la presencia de equipos de emergencia en las zonas críticas.
Expertos consultados por medios locales han vinculado la magnitud de las lluvias con fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes, asociados al cambio climático. Las autoridades mantienen el monitoreo constante ante la posibilidad de nuevas precipitaciones que podrían agravar la crisis humanitaria en la región.