Con el Domingo de Ramos comienza la Semana Santa. Ocasión en la que se recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en medio de una multitud que lo aclamó como el Mesías.
En nuestra ciudad, cientos de fieles acuden a la misa de Domingo de Ramos en la iglesia Catedral y como es tradición, llevan en la mano una rama de palmera para hacerla bendecir; las palmas son tejidas con paciencia y devoción por las artesanas que se colocan en el frontis de la Catedral.
Según las artesanas, hay palmas de diferentes precios, de acuerdo con la economía de cada persona, lo importante es tener una en casa para que las conserven junto a las cruces o cuadros religiosos como recuerdo de la victoria pascual del Señor Jesús.
Más tarde, los fieles participan en la escenificación de la entrada de Jesús a Jerusalén, una tradición que data del siglo IV, deben llevar en las manos ramos de palma, olivos u otros árboles, y entonar cánticos adecuados. Los sacerdotes y los ministros, llevando también ramos, deben marchar delante del pueblo.



