Tormenta invernal histórica golpea noreste de EE.UU.: Nueva York declara estado de emergencia y prohíben viajes

Una tormenta invernal de gran magnitud azota el noreste de Estados Unidos este 23 de febrero, con especial impacto en el estado de Nueva York. El sistema, identificado como un “bomb cyclone”, combina nevadas intensas con ráfagas de viento de fuerza huracanada que reducen la visibilidad a niveles críticos y paralizan amplias zonas urbanas.
Ante el avance del fenómeno, la gobernadora Kathy Hochul declaró el estado de emergencia para la ciudad de Nueva York, Long Island y varios condados aledaños. En paralelo, el alcalde Zohran Mamdani dispuso una prohibición temporal de viajes para vehículos no esenciales, con el objetivo de despejar las vías y garantizar el tránsito de ambulancias, quitanieves y equipos de respuesta.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) mantiene advertencias de ventisca en el área triestatal, alertando sobre condiciones de “whiteout”, en las que la visibilidad puede reducirse a cero. Aunque el núcleo más intenso del ciclón se prevé durante la noche, los pronósticos anticipan nuevas nevadas a mitad de semana, lo que prolongaría el escenario de riesgo.
Las autoridades instan a la población a limitar desplazamientos, mantenerse informada a través de canales oficiales y preparar suministros básicos ante posibles interrupciones prolongadas.
Transporte paralizado
El impacto de la tormenta se refleja en la interrupción generalizada del transporte. La Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) implementó ajustes operativos y reducciones de frecuencia en trenes y autobuses, mientras que los principales aeropuertos del área reportan miles de vuelos cancelados.
La movilidad regional se encuentra limitada a operaciones mínimas. Las autoridades reiteran que solo deben realizarse viajes estrictamente esenciales, debido a la acumulación acelerada de nieve y al riesgo de accidentes por ráfagas que superan niveles habituales para la temporada.
A la par, se registran cortes de energía que afectan a cientos de miles de usuarios en distintos estados del noreste. Las empresas de servicios públicos trabajan con cuadrillas reforzadas, mientras que la Guardia Nacional fue activada para apoyar en tareas logísticas y de emergencia.
En Nueva York, las escuelas públicas suspendieron clases bajo la modalidad de “snow day”, y algunos centros educativos fueron habilitados como refugios de calefacción para personas vulnerables. El NWS mantiene la advertencia de ventisca vigente y advierte que la combinación de nieve húmeda y viento extremo incrementa el riesgo de caída de árboles y daños en la infraestructura eléctrica.
Coordinación estatal
El alcalde Mamdani señaló que la declaratoria de emergencia permite agilizar la movilización de recursos sin trabas administrativas. Según explicó, la prioridad es proteger vidas y asegurar que los servicios críticos continúen operando en condiciones extremas.
Por su parte, la gobernadora Hochul subrayó que, pese a la experiencia del estado frente a inviernos severos, la intensidad del actual sistema exige máxima precaución. Instó a los residentes a monitorear constantemente los reportes meteorológicos y evitar cualquier exposición innecesaria.
Otros estados del noreste también mantienen medidas de emergencia. Connecticut impuso restricciones a vehículos comerciales en autopistas; Rhode Island decretó prohibición de viajes y activó su Guardia Nacional; Pennsylvania declaró estado de desastre; y Massachusetts recomendó teletrabajo y desplegó efectivos militares para apoyar labores de asistencia.
Las autoridades coinciden en que el principal riesgo radica en la acumulación rápida de nieve, los vientos sostenidos y el potencial colapso de redes eléctricas y de transporte. Mientras el sistema continúa su desplazamiento, el noreste de EE.UU. enfrenta una de las tormentas invernales más severas de la temporada, con efectos que podrían extenderse varios días.