En medio de una creciente ola de protestas, la capital peruana, Lima, se encuentra en un estado de tensión. Las manifestaciones, conocidas como la “Toma de Lima”, han aumentado en intensidad, poniendo a la presidenta Dina Boluarte bajo una presión creciente.
El Juez Supremo Juan Carlos Checkley ha emitido una advertencia sobre la gravedad de la situación. Las protestas, que han sido en gran parte pacíficas, han comenzado a mostrar signos de escalada, con informes de enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.
Las protestas se centran en una serie de demandas, incluyendo la renuncia de la presidenta Boluarte y la convocatoria de elecciones generales anticipadas. Los manifestantes han expresado su frustración con lo que perciben como una falta de acción por parte del gobierno en relación con una serie de cuestiones clave, incluyendo la economía y la corrupción.




