Los casos de “bajo” y “hasta”
Por Arthur Chávez
Si bien suele conocérsele más como preposición, “bajo” es, quizás, la palabra más versátil de todas, ya que puede pertenecer a las categorías de sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio y preposición.
Como sustantivo, el “bajo” más conocido y usado es el nombre del instrumento musical, sea el de cuerda o viento:
Me compré un bajo de seis cuerdas.
Como adjetivo, se usa muchas veces para referirse a alguien o algo de poca altura o poco valor:
El hombre bajo se acercó a mi padre.
El artefacto tiene un precio bajo.
Como verbo, es la conjugación en primera persona, número singular, tiempo presente y modo indicativo del verbo bajar:
Yo bajo lento por la carretera.
Como adverbio, indica generalmente una intensidad menor del verbo, o para señalar un estado de indignidad.
Habla bajo, por favor.
El abogado cayó muy bajo.
Como preposición, se suele usar cuando subordina un lugar inferior, una subordinación, enfoque u opinión.
Se encuentra bajo la cama.
El reo está bajo custodia.
Resolvieron el asunto bajo otro punto de vista.
Hasta es menos versátil, puede pertenecer a las categorías de adverbio y preposición, siendo la segunda la más utilizada, y muchas veces por tal razón, la que causa confusión cuando el estudiante es memorista; sin embargo, si se aprende o analiza bajo su función, será muy fácil reconocerla.
Hasta es una preposición cuando indica el límite de un tiempo, de un espacio o de una cantidad variable.
Estudiaremos hasta las seis de la tarde.
Iremos hasta tu casa.
Podemos rebajarle hasta cincuenta soles.
Pero dicha palabra es un adverbio si se usa para presentar una inclusión.
Hasta su hermano se burlaba de él
Mentía hasta a sus padres.
No olvides que los términos no existen de forma independiente, sino según el contexto en que se presentan en el texto. Y ese contexto quien definirá a qué categoría gramatical pertenece.




