TERCERA TOMA DE LIMA

Por José Luis Ayala

Durante la colonia y a lo largo de la historia de la República del Perú, hubo muchas Tomas de Lima. Las 130 protestas y numerosas formas de expresión de rechazo al dominio de España durante la colonia, fue una constante lucha del pueblo peruano para derrotar a la imperdonable invasión territorial, como inhumana posterior coloniedad. Los españoles al saber que el inca Atahualpa estaba en los baños de Cajamarca, un grupo de 168 mercenarios dirigidos por Francisco Pizarro, invadieron al Perú en Cajamarca en noviembre de 1532.

Desde la invasión española hasta el 28 de julio de 1821, el pueblo peruano luchó constantemente contra el sistema colonial, explotación y esclavitud de millones de peruanos, convertidos en animales de carga. Luego vino la lucha contra el Estado peruano y se han registrado de 50 acciones de protesta y rebelión. Es decir, que el heroico pueblo peruano, nunca se conformó con ser víctima de una clase social, que sistemáticamente empobreció a las grandes mayorías.

  La lucha contra el centralismo, saqueo de las riquezas naturales y, sistemático empobrecimiento no es nuevo. Tampoco en lo referente a la necesidad de optar por una nueva República Andina, capaz de ejecutar un proyecto histórico para transformar el Perú, en un país política, social y económicamente viable. La actual Constitución Política del Perú, solo ha servido a los grandes monopolios para convertirnos en una sociedad escinda.

La tercera toma de Lima, es un derecho a la protesta ciudadana. No es una concesión de un Estado fascista cívico militar. No es un favor de un gobierno de la zoocracia, de la descomposición democrática. Dina Boluarte es la persona moralmente descalificada para anunciar que habrá una inhumana represión. Menos Alberto Otárola, el converso carnicero del régimen, que de todos modos tendrá que asumir sus responsabilidades penales, cuando llegue la hora.

Los achorados cancerberos del régimen han anunciado que no habrá la Tercera toma de Lima. Convertidos en circunstanciales perros bravos y rabiosos soplones, han anunciado que el gobierno matará a más peruanos por tratarse de terroristas. Ni el propio Hitler o Henry Kissinger, los más grandes genocidas de  la humanidad usaron ese lenguaje soez como inaceptable.

Esta movilización histórica coincide con los 100 años de la fundación de la nueva capital del Perú realizada en noviembre del año 1923. El pueblo aymara fundó una república donde se hiciera realidad la justicia social. Sin embargo, el Estado peruano durante el régimen de Leguía, bajo las órdenes del mayor E.P. Luis Vinatea, decidió realizar una gran represión en la que murieron ametralladas más de 100 personas. Ese hecho es un antecedente y una heroica lección cívica para quienes llegarán a Lima para expresar el hartazgo insoportable de la exclusión, pobreza y desprecio a los pueblos ancestrales sistemáticamente agredidos.

   En medio de una gran confusión y caos, a causa de que el poder mediático no obedece a las pautas que el gobierno impone, al sentirse débil, los medios se disparan para denunciar la presencia de “terroristas” vinculados a la Toma de Lima. No dice nada de los 80 ciudadanos asesinados por un régimen autoritario como criminal.        

   En medio de una gran confusión la prensa oficialista se ha dado maña para señalar:          

   “El premier Alberto Otárola anunció que el Ejecutivo tomó la decisión de declarar en estado de emergencia la Red Vial Nacional y Departamental por el plazo de un mes, con el fin de garantizar el tránsito libre por las carreteras del país y preservar la integridad de los ciudadanos en fiestas patrias, tras el anuncio de una violenta ‘Tercera Toma de Lima’ el 19 de julio.

   Luego de la reunión del Consejo de Ministros, el titular de la PCM, consideró de suma importancia tomar esta medida, tras los actos vandálicos ocurridos durante las primeras protestas que se iniciaron en diciembre de 2022”.

       En ocasiones anteriores hubo quienes desarrollaron acciones de violencia, es un hecho que es necesario evitar y denunciar. Ningún acto relacionado al terrorismo se justifica. La demencial violencia de parte del Estado genera una respuesta también violenta. La protesta es un derecho y el abuso de la violencia no solo es inaceptable, sino censurable por ser un acto inhumano.    

     Sin embargo, todos los peruanos de convicciones democráticas apoyamos esta histórica marcha de los ciudadanos invisibilizados, de los desposeídos, de la gran mayoría pauperizada. Estaremos atentos a una anunciada represión de corte fascista. A Dima Boluarte y a Alberto Otárola, no les interesa el Perú, sino defender los intereses de los monopolios y de la clase dominante.     

Pero cuando se escriba la historia de las luchas sociales por la dignidad de las grandes mayorías, sistemáticamente agredida, los nombres de Dina Boluarte y de Alberto Otárola, nadie los escribirá con dignidad. Serán señalados como ejemplos de ciudadanos indignos de ser peruanos. Así será en transcurso del tiempo sideral.

             Lima millasina markana, ujch’aki.