En el marco de una controvertida decisión por parte del Congreso de la República, que concedió una pensión vitalicia al exdictador Alberto Fujimori, surgió un enfrentamiento entre figuras políticas clave. Alejandro Soto, expresidente del Congreso, y Eduardo Salhuana, actual presidente, ofrecieron declaraciones contradictorias respecto al proceso de otorgamiento de dicha pensión.
Alejandro Soto, mediante un mensaje en la red social X, afirmó que durante su presidencia no se trató ni aprobó ninguna medida que beneficiará directamente a Fujimori. “La mesa directiva anterior, bajo mi presidencia, no ha tratado ni aprobado ninguna pensión ni beneficio alguno en favor de Alberto Fujimori”, aseguró Soto.
Por otro lado, Eduardo Salhuana en entrevista con Canal N, sugirió que Soto pudo haber estado al tanto del trámite que comenzó en abril, ya que el proceso administrativo se extendió más allá de la transición de presidentes del Congreso. “El pedido fue ingresado a fines de abril, y derivado a instancias administrativas en mayo, lo que podría implicar que Soto tuviera conocimiento del mismo”, explicó Salhuana.
Este cruce de acusaciones pone de manifiesto la complejidad y las implicaciones políticas del otorgamiento de pensiones a figuras controvertidas como Fujimori, quien fue condenado por delitos de corrupción y violaciones de derechos humanos. La decisión ha generado amplio rechazo en diversos sectores políticos y sociales, exacerbando las tensiones dentro del Congreso y planteando serias preguntas sobre la equidad y la moralidad de tales decisiones administrativas.




